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18 de Apr de 2021

América

Maduro movió el aparato y Capriles habló por TV

VENEZUELA. A una semana del anuncio de la muerte de Hugo Chávez, Caracas inicia el trance a la rutina cotidiana y la política se sale de...

VENEZUELA. A una semana del anuncio de la muerte de Hugo Chávez, Caracas inicia el trance a la rutina cotidiana y la política se sale de la vaina. Hubo acto proselitista, amenazas y munición gruesa entre los candidatos, en el marco de la presentación de las postulaciones ante el Colegio Nacional Electoral (CNE), que cerraron ayer.

Nicolás Maduro movió el aparato oficial a la puerta del organismo y cercó la posibilidad a Henrique Capriles de montar su propio show. Terminaba el plazo y el opositor prefirió oficializar el trámite a través de Internet, para que más tarde representantes de los partidos que integran la Mesa de Unidad Democrática se ocuparan del papeleo.

Apareció al final del día por televisión. Con una franela con los colores de la bandera venezolana, llamó a la unión del país, acusó al gobierno de fomentar la violencia y avisó que se desvinculó de la gobernación de Miranda para hacer campaña, como lo impone la Constitución. En cambio, Nicolás permanece con una presidencia "espuria" y dijo que "esta es una lucha completamente desigual, no es contra una persona sino contra todo el Estado. Ellos arrancan violando la Constitución".

Pero Capriles había tenido un minuto de fama la noche anterior, en el comando de campaña, cuando advirtió: ‘Nicolás, no te voy a dejar el camino libre, vas a tener que derrotarme con los votos. Tú no eres Chávez’. Y acusó al gobierno de mentir sobre el momento de la muerte del líder, haber tenido ‘todo cuadrado’ y usar el cuerpo para hacer campaña.

‘No soy Chávez, pero soy su hijo’, contestó Maduro ayer en un discurso que, por extenso, perdió intensidad. Sobre el escenario montado en la puerta del CNE, con campera tricolor y frente a cientos de personas, agregó: ‘Y todos juntos, el pueblo, somos Chávez’.

La razón era Chávez. La arenga era Chávez. Los cantos eran sobre Chávez. El programa presentado era el mismo que presentó Chávez para octubre de 2012. La ceremonia evocó a Chávez hasta en la copia de la forma de empezar y terminar, con el himno nacional y el del Batallón Bravo de Apure.

El discurso de Maduro, que llegó pasadas las 11:00 a.m. manejando un bus, también: ‘Logré descifrar el alma de Hugo Chávez. Tengo dos vidas: una vida antes, con la madre que me parió; y una segunda que empezó el 4 de febrero de 1992 cuando vi su imagen, escuché su voz y mi corazón juró serle leal hasta el último momento’.

Enseguida apeló a la estrategia de ‘si me siguen a mí, son fieles a él’: ‘Una parte la cumplí, comandante. Los invito a que cumplamos la segunda, a que seamos leales hasta el último suspiro de la vida a Chávez. No le fallemos a nuestro comandante’.

Maduro lanzó promesas q ue responden a los principales reclamos del antichavismo: la inseguridad y la corrupción. ‘Vamos por los malandras -garantizó-. Esto se tiene que acabar, la gente tiene derecho a la paz’.

Dialogó con el pueblo en varios momentos. Preguntó cómo querían que se llame el comando de campaña que, lógicamente, fue nombrado Hugo Chávez. Y luego tomó un juramento: ‘¿Están dispuestos a tomar un fusil para defender su propia patria del imperialismo norteamericano?’. La respuesta fue sí.

FUNCIONARIOS Y SINDICATOS

Por la mañana, en el metro no eran tantas las personas de rojo, como los días anteriores. El traslado dejó de ser gratis, como fue hasta el domingo, y las escuelas retomaron las clases ayer en Caracas.

En los postes de luz que rodean los edificios de la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia y la propia Plaza Bolívar, donde se convocó, colgaban carteles con la cara de Hugo Chávez en versión sonriente, puño en alto y saludo con la venia militar. Impresos, los mensajes: ‘Maduro desde mi corazón’ y ‘Vive y lucha’. El merchandising político también pone a Chávez como protagonista.

Frente al CNE montaron el escenario donde Maduro dio el discurso. Había cientos de personas. Flameaban banderas, coreaban las canciones de protesta que alguien cantaba allí y alzaban los puños al nombrar al líder de la revolución bolivariana.

Fue una convocatoria más orquestada, distinta de la espontaneidad que reina en la Academia Militar.

Hubo sindicatos y gente con suéteres de reparticiones del Estado. ‘Nos dejaron salir del trabajo para venir a apoyar a Maduro’, dijo Laura Argüello mientras limpiaba las migas de una galleta en su camisa con el logo del Ministerio de Deportes.

Claro que no eran todos. Yomara, por ejemplo, llegó solita porque los pobres empezaron ‘a existir gracias a Hugo Chávez Frías’. Por eso cree en él y ahora en Maduro. Y no le parece que el gobierno haya mentido sobre cuándo murió el líder: ‘A nosotros no nos mintieron, como dijo ese Capriles que siente impotencia porque sabe que va a perder’.

Yomara y Laura, como otros cientos, siguieron el discurso de Maduro en una de las pantallas gigantes. Cuando el candidato del chavismo ya había presentado a todo el equipo del comando de campaña —con todos los sectores del espacio político— corearon la canción que cerró el acto. Era Chávez que entonaba ‘Patria, patria, patria querida, tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol, Patria, tuya es mi vida, tuya es mi alma, tuyo es mi amor’. Y todos cantaron con él.

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