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26 de Nov de 2020

América

Texas ejecutó a una mujer, la 14ª en casi 4 décadas

EEUU. Una estadounidense fue ejecutada el pasado miércoles en Texas por el homicidio de su compañero sentimental que sufría retraso ment...

EEUU. Una estadounidense fue ejecutada el pasado miércoles en Texas por el homicidio de su compañero sentimental que sufría retraso mental, una situación poco habitual en EEUU. La pena capital solo ha sido aplicada a catorce mujeres desde 1976 en el país.

Suzanne Basso, de 59 años, 14 de ellos transcurridos en el corredor de la muerte, paralizada de las extremidades inferiores, fue declarada muerta por una inyección letal a las 18H26 minutos locales en Huntsville, Texas, indicó a la AFP una portavoz de las autoridades texanas.

La condenada sucumbió 18 minutos después del inicio del proceso, y 11 minutos después de que se le administrara la inyección letal, añadió la portavoz. Esta mujer actualmente inválida, que pesaba unos 160 kg cuando fue arrestada en septiembre de 1999, fue condenada a muerte por el asesinato con violencia y tortura de su compañero para cobrar el seguro de vida. Louis ‘Buddy’ Musso, de 59 años y que sufría retraso mental, fue quemado con cigarrillos y azotado hasta la muerte con cinturones, bates de béisbol y botas de hierro, en un acto en el que participaron cinco personas. Su cuerpo casi irreconocible, que presentaba múltiples conmociones y fracturas, fue encontrado en una carretera cerca de Houston en agosto de 1998.

Pese a todas las apelaciones presentadas ante la Corte Suprema de EEUU, la condena a muerte de Basso había sido confirmada a lo largo de estos años. Postrada en su silla de ruedas, fue trasladada del corredor de la muerte de mujeres a la habitación de la muerte de Hunstville, poco antes de la hora señalada. Tras la negativa de la oficina texana de revocar su condena a muerte, la Corte Suprema estadounidense, la más alta jurisdicción del país, rechazó su última apelación poco antes de la hora fatal, según un veredicto del tribunal.

En su demanda de indulto, de la que AFP obtuvo una copia, su abogado Winston Cochran argumentaba su ‘larga historia de pensamientos delirantes y problemas mentales’, que no fueron jamás defendidos en el proceso. ‘Tuvo una infancia terrible, delira desde hace mucho tiempo, fue violada, creció en la pobreza (...) Su condena debió ser anulada hace años’, declaró Cochran a la AFP.

Kimberly McCarthy, una exdrogadicta negra de 52 años, era hasta esta semana la última mujer ejecutada, en junio de 2013, en Texas por el salvaje asesinato de una anciana.

‘El primer criterio para imponer la pena capital a alguien en Texas es que el acusado sea considerado ‘un peligro futuro’ para la sociedad’, pero el hecho de que Basso tuviera casi 60 años, estuviera en silla de ruedas y permaneciera en la cárcel, hacía que no fuera una amenaza, declaró a la AFP Richard Dieter, director del Centro de Información sobre la Pena Capital (DPIC, en inglés).

Basso —que también sufría retraso mental, según sus abogados— se convirtió en la decimocuarta mujer a la que se le aplica la pena capital en EEUU (y la quinta en Texas), de los 1,366 ejecutados desde que se restableció la máxima pena en el país en 1976.

Esta situación ‘ocurre poco’, de acuerdo con el DPIC, que recopila todos los datos sobre la pena de muerte en EEUU.

Según datos a 1 de enero de 2013, las mujeres representaban el 2% —60 reclusas— de la población total en el corredor de la muerte y cerca del 3% del total de las ejecuciones perpetradas desde 1608 en el país, y 9% si sólo se tienen en cuenta las últimas tres décadas.

‘Las cifras son bajas porque generalmente las mujeres no cometen el tipo de asesinatos agravados que contempla la pena capital’, señaló Dieter. Las mujeres suponen el 10% de las detenciones por homicidio, pero apenas el 2% de las condenas a muerte dictadas en primera instancia.