Temas Especiales

20 de May de 2022

América

El plan contra el crimen de Bolsonaro suena a Duterte

El presidente electo de Brasil busca dar carta blanca a la policía para combatir el crimen, una práctica que ya fue puesta en marcha por el actual presidente de Filipinas, la cual ha desencadenado en un baño de sangre

El plan contra el crimen de Bolsonaro suena a Duterte
Jair Bolsonaro ha prometido mano dura contra el crimen organizado y desea utilizar el ejército para esta tarea.

Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil, anunció esta semana la designación de su futuro ministro de Defensa, el general retirado del Ejército, Fernando Azevedo e Silva, una muestra más de su intención de atacar el crimen brasileño haciéndole la guerra, una práctica que ya fue puesta en marcha en Filipinas por Rodrigo Duterte y cuyas consecuencias han derivado en un baño de sangre.

Y es que el nuevo Gobierno de Bolsonaro se está llenando de personalidades de retórica dura, así lo revela el diario brasileño Folha de S. Paulo , que recuerda que en la Cámara de Diputados de Brasil ha aumentado el número de policías y militares (de 19 a 28). Y Azevedo e Silva es solo uno de los tres generales que el presidente electo ha introducido en su futuro gabinete.

En primer lugar, el plan de seguridad de Bolsonaro consiste en relajar la tenencia de armas, algo que el futuro ministro de Justicia, Sergio Moro, ha prometido apoyar. Luego, su administración buscará darle poderes a los policías para que estos apliquen de forma automática el principio de defensa legítima, en concreto: dar inmunidad a los policías para matar.

Para Bolsonaro, que ya presentó un proyecto de este tipo en 2017, los policías no deben ser procesados en su lucha contra la criminalidad, ‘esto existen en la ley estadounidense. Después del cumplimiento de una misión, ustedes tienen que ser condecorados, no procesados', dijo el futuro mandatario al diario carioca O Globo .

Por último, Bolsonaro busca endurecer el Código Penal para incrementar el número de presos en las ya superpobladas cárceles de Brasil.

Entre algunas de las futuras medidas en esta área estarían las amenazas de criminalizar los movimientos sociales que proclaman una vivienda digna en Brasil, estos son, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra y el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo.

‘Tenemos que tipificar como terrorismo esas invasiones', declaró Bolsonaro en el pasado. ‘Vuestra actividad es criminal y, a mi entender, también es terrorismo. Se va a terminar esa fuente de dinero vía ONG'.

No obstante, estas medidas fuertes ya han sido puestas en práctica en otro país, lejano a Brasil, pero que puede servir de ejemplo: la Filipinas de Duterte.

Duterte —apodado como The Punisher — puso en marcha una guerra contra el narcotráfico desde su llegada al poder, la cual ha provocado la muerte de miles de personas.

Si bien el crimen cayó en un 9.8% durante su primer año de gobierno, los asesinatos aumentaron en un 22.75% durante ese tiempo según un reporte de la Policía Nacional de Filipinas. Eso da como resultado 33 asesinatos diarios.

En concreto su política consistió en brindar más poderes a la policía, lo que provocó que pocos meses después de asumir el poder —el 30 de junio del 2016—, más de 2,000 personas fuesen asesinadas (hoy superan los 4,000), informa The New York Times. Misma práctica que piensa poner en marcha Bolsonaro.

‘Mi único pecado son los asesinatos extrajudiciales', indicó Duterte ante los medios el pasado mes de septiembre durante una rueda de prensa. Dos años después de llegar al poder, era la primera vez que el mandatario filipino admitía ante el público este problema.

Dos quejas contra Duterte han sido enviadas a la Corte Criminal Internacional en La Haya. El primero de estos informes fue enviado por un expolicía, mientras que el segundo fue interpuesto en el mes de agosto por miembros de familias afectadas por la guerra de Duterte.

Bolsonaro iría un paso más allá por su deseo de implicar a ‘las fuerzas armadas en las calles', pero los efectos de esta medida ya se visualizaron en México en los doce años de Gobierno de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, que dejaron 250,000 asesinados y más de 40,000 desaparecidos, informa Efe .

Irónicamente este baño de sangre no ha disminuido la popularidad de Duterte, algo en lo que Bolsonaro se puede ver reflejado igualmente si mantiene la economía nacional en buen estado.

Y es que durante la gestión de Duterte la economía de Filipinas ha crecido en un 6%, lo que ha permitido un aumento de los salarios, así como la creación de nuevos empleos (principalmente en el sector de construcción), reporta Bloomberg .

El programa insignia de Duterte ha consistido en un ‘Build, Build, Build' (Construir, Construir, Construir), que involucra casi 5,000 proyectos de infraestructura y ha generado 43 millones de puestos de trabajo.

De modo que el baño de sangre que Duterte ha desencadenado, el cual no sólo ataca a los criminales sino que también a terceros —civiles inocentes— según han reportado organizaciones como Human Rights Watch, así como las repercusioens sociales de esta guerra, parecen esfumarse en la nada.

Con ello, el temor que genera una policía nacional con esteroides puede reducirse si Bolsonaro juega bien sus cartas en el ámbito económico. En concreto, el dólar pesa más que la sangre derramada de unos pocos miles de inocentes.

Sobre la relajación de la tenencia de armas sólo hay que mirar las consecuencias de esta práctica en Estados Unidos, pues no ha disminuido la violencia en dicho país. Solo en 2017 más de 1,800 personas perdieron la vida por armas de fuego, a menudo durante tiroteos, reporta CNN .

De modo que Bolsonaro no ha propuesto nada nuevo.

‘Vuestra actividad es criminal y, a mi entender, también es terrorismo. Se va a terminar esa fuente de dinero vía ONG',

JAIR BOLSONARO

PRESIDENTE ELECTO DE BRASIL