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27 de May de 2020

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Guerra en Mali, realidad compleja

MALI. Francia dice que lleva a cabo en Mali una ‘guerra contra el terrorismo’, fórmula que evita designar con precisión un enemigo heter...

MALI. Francia dice que lleva a cabo en Mali una ‘guerra contra el terrorismo’, fórmula que evita designar con precisión un enemigo heteróclito, compuesto por varios grupos de intereses diversos, y mantener cierta incertidumbre con respecto al porvenir de un país al borde del abismo, estiman especialistas del Sahel.

Francia sólo tiene ‘por objetivo la lucha contra el terrorismo’, afirmó el presidente François Hollande.

Pero los grupos armados que ocupan desde mediados de 2012 el norte de Mali y desencadenaron la semana pasada una ofensiva hacia el sur del país, provocando la intervención francesa, están lejos de ser homogéneos y de tener los mismos objetivos, recuerdan los especialistas.

‘Hay verdaderos yihadistas, tuaregs independentistas que luchan desde fines de los años 70 contra el Estado central, traficantes de drogas y de armas, muchos jóvenes que no tienen perspectivas de empleo, grupos que cuestionan los caciquismos tradicionales malienses...’, enumera Jean-Yves Moisseron, del Instituto francés de Investigación para el Desarrollo (IRD).

‘En ese aglomerado, no todos son necesariamente terroristas, y su fantasía no es necesariamente instaurar la sharia en Malí.

Tienen intereses diversos’.

¿Qué puntos comunes, qué estrategia compartida hay entre AQMI (Al Qaida en el Magreb Islámico), una de las filiales más poderosas de la nebulosa Al Qaida, Ansar Dine, movimiento esencialmente compuesto de tuaregs, y el Mujao (Movimiento para la unidad y la Yihad en África Occidental), grupo poco conocido de AQMI?

‘La intervención francesa puede unirlos. Pero incluso dentro de esos grupos las alianzas son frágiles. Todo eso es muy movedizo y constituye un enemigo sumamente difícil de evaluar’, señala Moisseron.

Estrategia a largo plazo Para el tunecino Allaya Allani, especialista de los movimientos islamistas del Magreg, si los yihadistas de Al Qaida pretenden ante todo crear una zona de tensión permanente en el Sahel.

El otro gran grupo, Ansar Dine, tiene en su interior rivalidades personales y tribales muy complejas.

DESCONTROL

Desde el comienzo de la crisis maliense, diplomáticos y militares occidentales han reconocido a menudo su insuficiente conocimiento de esos grupos y de lo que ocurre realmente en el norte de Malí bajo su control.

Se sabe más o menos de qué armas disponen, heredadas de la guerra de Libia, pero el número de sus combatientes sigue siendo impreciso. Las cifras generalmente evocadas dan cuenta de aproximadamente mil yihadistas aguerridos y entre 5 mil y 6 mil combatientes en total.

El otro gran problema de la guerra en Malí es la imprecisión que rodea los objetivos y la estrategia a largo plazo.

Las tres resoluciones de la ONU sobre Malí adoptadas en los últimos seis meses insisten sobre la necesidad de restaurar la integridad territorial del país, de iniciar un diálogo político entre el norte y el sur y de otorgar un amplio lugar al desarrollo de uno de los países más pobres del mundo.

‘Pero será difícil iniciar un proceso político mientras haya una guerra en el territorio’, acota una fuente occidental.