07 de Dic de 2021

Mundo

¿Podemos quedarnos sin agua?

Las autoridades han racionado el agua para consumo humano y la producción agrícola

La NASA no descarta esta realidad que para los humanos podría ser catastrófica. En un reciente estudio científico, tras una década de investigación, la agencia estadounidense de estudios aeronáuticos y espaciales reveló que los acuíferos subterráneos más grandes del mundo, fuente de agua dulce para cientos de millones de personas en el planeta, se están agotando a un ritmo alarmante. Los datos por satélite de la NASA demuestran que ‘la situación es crítica' y se ve agravada por el calentamiento global.

La noticia de la agencia espacial coincide con otras informaciones como las que en California se ha reducido a niveles irreversibles el suministro de agua dulce. Las autoridades han racionado el agua para consumo humano y la producción agrícola. En el otro extremo del mundo, muchas noticias sugieren que detrás de la lucha terrorista del Estado Islámico (EI) está el control de regiones con presas y suministros de agua dulce. Muchas acciones militares de este grupo extremistas apuntan a sitiar por sed Bagdad y otros puntos clave, ‘lo cual podría desestabilizar la economía global', explicó la analista política Catherine Shakdam. Son innumerables los artículos científicos que vienen planteando que la escasez del agua podría amenazar la paz mundial y que ‘la sed como arma de destrucción masiva' no es un titular apocalíptico, sino un objetivo del EI contra todo Oriente Medio.

El acuífero que está sufriendo el agotamiento más rápido y preocupante, según la NASA, es el Acuífero Árabe, y le siguen en orden de mayor problema el que alimenta la cuenca del Indo en India, Pakistán y el de la cuenca que en Libia y Níger. Los acuíferos subterráneos suministran el 35 % del agua que utilizan los seres humanos. Unos de los países con casi una cuarta parte de la reserva mundial de agua dulce es Rusia (Lago Baikal). Brasil ocupa el primer lugar de reserva de agua en el planeta, pero mal administrada y peor distribuida pues unos 57 millones de brasileños carecen de agua. Y aunque se ha descubierto la existencia de inmensa cantidad de agua dulce bajo los océanos, su costo de extracción hace impensable su utilización. Mil cien millones de personas viven sin agua, y para el 2025 se prevé la peor escasez y oleadas migratorias incontrolables por seguías y hambrunas.