04 de Dic de 2021

Mundo

Irán, ¿aliado o enemigo?

Entre los occidentales Irán se percibe como un ente abstracto

Entre los occidentales Irán se percibe como un ente abstracto. Y para la gran mayoría una especie de espectro noticioso que un día es un demonio a combatir y, al otro, es un aliado estadounidense con el que se puede llegar a acuerdos nucleares. El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, lo ha logrado; sin importarle mucho qué tanto se oponga Benjamín Netanyahu en Israel o los iguales disgustos de la monarquía suní en Arabia Saudita, dos sólidos e históricos aliados de EE.UU. en ese enredo geopolítico llamado Medio Oriente. Esta semana se logró pactar, en Viena, un histórico acuerdo nuclear entre el grupo negociador del G-5 + 1 –Rusia, Francia, China, Estados Unidos, Reino Unido más Alemania- con el gobierno chií de Teherán, que preside Hassan Rouhani.

¿Qué ha cambiado? En Irán, nada, o casi nada. En Estados Unidos casi todo respecto a la política exterior en el Medio Oriente. Tras la revolución iraní, ya hace 36 años, y la vuelta al país de su líder Ruhollah Jomeini, se consolidó la República Islámica en el país persa. Desde entonces, la nación islámica, enfrentó un sinnúmero de hostilidades externas. La más grave la guerra de ocho años con Irak. El régimen de Sadam Hussein, era entonces el mejor aliado de Washington y, quien fue apoyado durante la guerra por EE.UU (no olviden el escándalo Irán-Contra con Oliver North y que nos tocó bastante cerca).

Aún resuena en los oídos de Occidente los adjetivos frenéticos del gobierno de Reagan, George W. Bush, luego el hijo y Condoleezza Rice, incluso más recientemente de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, todos alertándonos del peligrosísimo ‘eje del mal' (Irán, Corea del Norte, Bielorusia, Zimbawe y Cuba), naciones en la lista de EE.UU de países ‘terrorista'. En estos últimos once años Irán viene resistiendo las sanciones económicas por su programa nuclear y los depósitos de uranio. Con el acuerdo de Viena, Teherán ha pospuesto tales programas por diez años a cambio de levantar las sanciones económicas. En la última década los viejos aliados estadounidenses se desintegran tras las invasiones fracasadas. Fallaron los cálculos que celebraron las ‘primaveras árabes' y que los sectarismos religiosos empeoraron.

Siria es la cerecita del pastel de los errores de Washington en Medio Oriente. La guerra civil que va para cinco años y con 191 mil muertos, según la ONU. En Siria funciona el Frente Al Nusra, rama territorial de Al Qaeda y otras unidades rebeldes que combaten los kurdos al norte de Siria. Al régimen de Assad en Damasco lo han apoyado desde el inicio del conflicto Irán y Rusia. Ese escenario también está por cambiar. Según Robert Fisk, experto analista inglés en temas de Medio Oriente, lo que ha ocurrido es que Washington se cansó y que ‘ahora el chico bueno es Irán'. Agrega que el acuerdo aún puede descarrilarse, sea por el lado estadounidense donde el Congreso tiene dos meses para analizar las 109 páginas que lo componen.

Para comprender mejor los cambios de Washington, hay que buscar la clave fuera del Acuerdo con Irán: en la irrupción del terrorismo yihadista autodenominado Estado Islámico (EI), anteriormente Estado Islámico de Irak y Levante. El extremismo suní que embrionariamente se le conocía como Daesh (en árabe) y que, en su obcecada obsesión contra el presidente Sirio, Bachar al Assad, financió EE.UU. y sus amigos de los emiratos árabes. No percibieron las consecuencias del EI. Una fallida decisión que Hillary cuestionó públicamente. El resultado de los sectarismos occidentales (que los tiene) es que hoy el EI controla un tercio del territorio iraquí, una cuarta parte de Siria, que sumando a la conquista y ocupación militar yihadista tienen bajo su zona de control a 6 millones de personas.

El yihadismo extremo es de origen sunita y sus principales líderes han sido ex miembros del partido Baaz de la época de Hussein. El Estado Islámico ha logrado partir en dos no solo a Irak y Siria, sino a Libia y Nigeria, se extiende por el norte de África), Asia y todo el Medio Oriente. La ONU ha dicho que la crisis en tantos países es insostenible. Lo que asquea a la ONU es la crisis humanitaria que detona por todos lados. Y en ese desquiciado escenario Irán, el antiguo enemigo de Washington ahora un aliado chií incómodo, es el único que ha contenido fuera de sus fronteras al EI.