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15 de Dec de 2019

Mundo

EE.UU. sale del tratado INF de misiles nucleares, ¿Una nueva carrera armamentística?

Con el fin del tratado entre EE.UU. y Rusia para reducir el uso de armas estratégicas de corto y mediano alcance, cae otro pilar de la seguridad internacional en un ya inestable orden mundial

El tratado INF fue firmado el 8 de diciembre de 1987 por el presidente estadounidense Ronald Reagan y su homólogo soviético, Mijaíl Gorbachov

En diciembre de 1987 los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética pactaron el tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto (INF, en inglés), acuerdo histórico que tras años de alta tensión en el ocaso de la Guerra Fría (1945-1991) representó una esperanza de contención sobre las armas de destrucción masiva y así disipaba parcialmente el fantasma de la guerra.

Más de 31 años después, uno de los pilares de la seguridad internacional en materia de control de armamento desaparece en medio de una escalada cada vez más intensa entre Washington, Moscú y Pekín, los nuevos polos de una aparente no declarada nueva ‘Guerra Fría'.

En ese contexto, Estados Unidos hizo oficial este viernes su salida del tratado INF por la supuesta violación del pacto por la contraparte rusa.

Desde su cuenta de Twitter , Mike Pompeo justificó la medida reiterando sus acusaciones contra el Kremlin de no ‘corregir' sus incumplimientos, particularmente por los misiles Novator 9M729, que según la administración del presidente Donald Trump, rompen con lo suscrito al poseer un alcance superior a los 500 kilómetros.

‘Durante los últimos seis meses, EE.UU. dio a Rusia una última oportunidad para que corrigiera sus incumplimientos. Pero, como ya ha hecho durante muchos años, Rusia decidió quedarse con los misiles que violan el acuerdo, en vez de volver a adherirse a las obligaciones de este tratado', aseguró el diplomático estadounidense, cuyo país anunció el abandono unilateral del pacto en febrero pasado.

El Tratado INF establecía la prohibición para la fabricación, despliegue o uso de misiles cruceros y balísticos con un rango de alcance entre los 500 y 5,000 kilómetros.

Por su parte, Moscú rechaza las acusaciones y exige pruebas sobre los incumplimientos, mismas que hasta el momento no han sido presentadas por Washington.

Como parte de los señalamientos cruzados, el gobierno de Vladimir Putin ha cuestionado a la Casa Blanca por la instalación de lanzaderas misilísticas MK-41 en Polonia y Rumania, equipos que según Moscú son capaces de disparar proyectiles prohibidos por el extinto tratado.

‘(La salida del) INF confirma que EE.UU. ha tomado el rumbo de destrucción de todos los acuerdos internacionales que, por uno u otro motivo, ya no le convienen. Esto conducirá prácticamente al desmontaje del actual sistema de control de armamento (…) el motivo es conocido: en EE.UU. querían librarse de las limitaciones que le imponía ‘, indicó la Cancillería rusa en un comunicado.

Reacción global

En cuanto a los alineamientos internacionales, la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) consideró a los rusos como los ‘únicos responsables' del fin del INF.

‘Lamentamos que Rusia no haya mostrado voluntad ni dado pasos demostrables para volver a cumplir sus obligaciones internacionales. Una situación en la que EE.UU. cumple plenamente el tratado y Rusia no lo hace es insostenible', expresó ayer Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, una declaración respaldada por la mayoría de países miembros de la alianza liderada por Washington.

Para el canciller alemán, Heiko Maas, la muerte del INF presupone un peligro para la seguridad de Europa al ‘perder una parte de su seguridad'. Una preocupación no menor entre las naciones europeas, cuyos territorios, en un virtual intercambio de fuego entre EE.UU. y Rusia, serían la primera línea de combate de los misiles de corto y mediano alcance que desde ayer están desregulados.

En tanto China, país al que Trump quiere incluir en un hipotético nuevo acuerdo tripartito con los rusos, lamentó la decisión de EE.UU., calificando la misma como una amenaza a la seguridad y el desarme mundial.

‘Si EE.UU. vuelve a desarrollar y desplegar misiles de alcance medio, eso perjudicará gravemente la estabilidad y el balance estratégico en el mundo (...) afectará el proceso de control de armas y de desarme a nivel multilateral, así como pondrá en riesgo la paz y la seguridad regional', precisó Pekín, descartando que vaya a participar en un nueva versión del INF.

Zozobra internacional

En opinión del catedrático y director de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, Euclides Tapia, esta situación coloca al mundo en el umbral de una carrera armamentística.

Para el docente las motivaciones geopolíticas de Estados Unidos, aunque tiene a Rusia en la mira, es China el objetivo primario. La idea sería presionar a los chinos para que también se sometan a las restricciones del INF, algo que incluso Moscú no ha descartado.

‘Tanto a Rusia como a Estados Unidos le conviene tener las manos sueltas para poder embarcarse en una carrera armamentística', señala Tapia.

Otro elemento que destaca el internacionalista sobre las razones de EE.UU. para extinguir el INF y empujar la carrera armamentista, sería afectar la economía rusa. Es decir, el Kremlin se vería obligado a desviar fondos destinados a atender las necesidades de la población para fabricar armamento, una táctica ya usada por Washington para mellar económicamente a la exUnión Soviética para desestabilizar internamente al país.

‘También ocurre que EE.UU. ha corrido las fronteras geopolíticas hacia el Este, siendo una ventaja geopolítica sobre Rusia. Aunque estos últimos tienen misiles en el enclave de Kaliningrado (mar Báltico) enfrentan a la OTAN a las puertas de sus fronteras, de allí que el fin del INF es una gran preocupación para Moscú', apunta Tapia.

Igualmente, el catedrático comparte la preocupación de otros especialistas sobre el tema, ante la posible suspensión de otros acuerdos clave en la arquitectura de la seguridad internacional, entre ellos el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III) entre Rusia y EE.UU., vigente hasta el 2021; lo que representaría una involución grave para la paz mundial.

Sin que aún estén clara las consecuencias futuras del fin del INF, de lo que si hay certeza es que a partir de este viernes el mundo es más inseguro que en el año 1987, un retroceso de tres décadas en materia de control de armas; alejándonos de los horizontes de la paz y poniéndonos más cerca de las fronteras de la guerra.

‘El 2 de febrero de 2019 EE.UU., dio a Rusia seis meses para volver a cumplir con el tratado INF. Rusia se negó a hacerlo, y por eso el tratado expira hoy',

MIKE POMPEO

SECRETARIO DE ESTADO DE LOS ESTADOS UNIDOS