Abelardo de la Espriella asume Presidencia de Colombia en ruptura total con Gustavo Petro

  • 07/08/2026 09:43
El abogado derechista inicia su mandato tras una transición marcada por denuncias infundadas, quiebre protocolario, polarización, inseguridad, déficit fiscal y crisis sanitaria

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Colombia abre este viernes 7 de agosto un nuevo ciclo político. Abelardo de la Espriella, un abogado penalista sin experiencia previa en cargos de elección popular, asume la Presidencia después de derrotar en segunda vuelta a Iván Cepeda, candidato identificado con la continuidad del proyecto de izquierda.

Su llegada representa un giro hacia la derecha tras los cuatro años de Gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, el relevo presidencial ocurre bajo un ambiente de confrontación que rompe con varias de las tradiciones institucionales mantenidas durante décadas en el país.

La posesión se realizará en Cali y no en Bogotá, una decisión inédita que De la Espriella ha presentado como parte de su promesa de combatir el denominado “bogocentrismo” y acercar el Ejecutivo a las regiones. Inicialmente pretendía celebrar el acto en una instalación militar, pero Petro prohibió que las Fuerzas Armadas y la Policía facilitaran sus espacios para la ceremonia.

Una transición marcada por el enfrentamiento

Petro anunció que no participaría en la investidura ni saludaría a su sucesor. El mandatario saliente insiste en que existió un fraude electoral, aunque no ha presentado pruebas que respalden esa acusación.

Los congresistas de su partido también comunicaron su ausencia, mientras que varios expresidentes quedaron fuera de la lista de invitados. Esta ruptura protocolaria convirtió la transición en un reflejo de la profunda polarización que atraviesa Colombia.

De la Espriella, por su parte, ha hablado de promover acciones judiciales contra Petro. El expresidente saliente se perfila ahora como la figura más visible y beligerante de la oposición, con una popularidad cercana al 40% y sin señales de disminuir el tono de sus críticas.

El escenario pone a prueba la tradición democrática colombiana, caracterizada por más de siete décadas de traspasos pacíficos del poder y por unas instituciones que han resistido los enfrentamientos políticos sin quiebres constitucionales.

Del derecho penal a la Casa de Nariño

A diferencia de sus antecesores, De la Espriella, de 47 años, no construyó su carrera dentro del Congreso, los ministerios o los partidos tradicionales. Antes de entrar en la contienda electoral era conocido por representar casos judiciales de alta exposición mediática, asesorar a paramilitares durante las negociaciones desarrolladas en el Gobierno de Álvaro Uribe y administrar distintos negocios privados.

Su candidatura se apoyó en una estrategia digital enfocada en presentar una figura disruptiva y antisistema. Con mensajes directos captó el respaldo de militares retirados, pequeños empresarios, sectores religiosos y antiguos electores del uribismo.

Esa coalición diversa se refleja en el equipo que lo acompañará en el Gobierno, integrado por activistas conservadores, líderes evangélicos, tecnócratas, dirigentes gremiales y figuras procedentes de partidos tradicionales como Cambio Radical y Centro Democrático.

Como contrapeso aparece el vicepresidente José Manuel Restrepo, exministro de Comercio y Hacienda, economista y antiguo rector universitario. Su perfil técnico ha ofrecido tranquilidad a empresarios y sectores conservadores menos cercanos a las posiciones más radicales del nuevo jefe del Ejecutivo.

Seguridad y economía, los primeros desafíos

El deterioro de la seguridad será uno de los retos inmediatos de la nueva administración. El narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión han fortalecido a grupos armados que disputan territorios y, en algunas regiones, sustituyen al Estado mediante estructuras de gobernanza criminal.

De la Espriella prometió suspender las negociaciones con estas organizaciones, construir megacárceles y recuperar el control territorial mediante el uso contundente de la fuerza pública. También aseguró que durante sus primeros tres meses conseguirá la captura o muerte de cinco importantes cabecillas criminales.

El nuevo mandatario deberá transformar esas consignas electorales en una estrategia capaz de enfrentar redes ilegales fragmentadas, flexibles y financiadas por múltiples economías ilícitas.

A la crisis de seguridad se suman el déficit fiscal, los problemas del sistema sanitario y la necesidad de impulsar la economía. De la Espriella ha planteado reducir el tamaño del Estado en un 40%, bajar impuestos y atraer inversiones, propuestas que podrían encontrar obstáculos en un Congreso dividido.

También anunció que Barranquilla se convertirá en capital alterna y que Medellín y Cali funcionarán como sedes temporales del Gobierno. Mientras él recorrerá el territorio y fortalecerá vínculos con alcaldes y gobernadores, Restrepo tendría un papel central en la administración desde Bogotá.

El comienzo de esta gestión determinará si De la Espriella avanzará hacia una derecha tradicional revestida de nuevos códigos digitales o si conducirá a Colombia hacia un cambio político más profundo.

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