Colombia decide entre dos proyectos opuestos en una segunda vuelta

  • 21/06/2026 00:00
La contienda entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda enfrenta dos visiones antagónicas sobre seguridad, paz, economía y derechos sociales

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Colombia celebra este domingo una segunda vuelta presidencial que definirá mucho más que un nuevo mandatario. La contienda entre Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, y Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria, enfrenta dos visiones opuestas sobre seguridad, economía, paz y el papel del Estado.

La elección llega en un contexto de fuerte polarización política, con un electorado dividido entre quienes buscan profundizar las reformas impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro y quienes apuestan por un giro hacia políticas más conservadoras y una estrategia de seguridad más agresiva.

Las últimas encuestas publicadas antes de la veda electoral colocaron a De la Espriella con ventaja sobre Cepeda. Diversas mediciones le otorgaron entre cuatro y ocho puntos de diferencia, consolidándolo como favorito para llegar a la Casa de Nariño. Sin embargo, los analistas recuerdan que una parte importante del electorado permanecía indecisa en los días previos a la votación.

El respaldo a De la Espriella se explica en gran medida por el descontento de sectores de la población con la situación de seguridad, la economía y la gestión del gobierno actual. Su campaña se ha centrado en promesas de mano dura contra la criminalidad, fortalecimiento de la fuerza pública, reducción del tamaño del Estado y una política exterior más cercana a Estados Unidos.

Cepeda, por su parte, ha intentado ampliar su base electoral más allá del petrismo. Durante la campaña moderó algunas de sus propuestas iniciales y puso énfasis en la defensa del proceso de paz, la reducción de las desigualdades y la construcción de acuerdos nacionales para impulsar reformas sociales.

Más allá de los programas de gobierno, numerosos analistas consideran que la elección se ha convertido en una disputa emocional. Para muchos votantes, el sufragio representa un respaldo o un rechazo al proyecto político que ha gobernado el país durante los últimos cuatro años.

Las últimas semanas estuvieron marcadas por una intensa confrontación política y por llamados de organismos nacionales e internacionales a preservar la tranquilidad durante la jornada electoral. La Defensoría del Pueblo advirtió sobre los riesgos de la desinformación y los discursos que puedan alimentar la violencia política, mientras que las autoridades electorales insistieron en que existen garantías para el desarrollo transparente del proceso.

La financiación de las campañas también estuvo bajo escrutinio. Transparencia por Colombia mantuvo seguimiento a los reportes presentados por los candidatos a través del sistema oficial de rendición de cuentas, en una elección caracterizada por una fuerte actividad en redes sociales y una elevada confrontación discursiva.

Lo que ocurra este domingo tendrá repercusiones más allá de la política interna. Una victoria de De la Espriella significaría un giro hacia políticas de seguridad más estrictas y una agenda económica liberal. Un triunfo de Cepeda representaría la continuidad, aunque con ajustes, del proyecto progresista iniciado en 2022.

Cualquiera que sea el resultado, el próximo presidente enfrentará el desafío de gobernar un país profundamente dividido y de reconstruir puentes entre sectores políticos y sociales que hoy parecen cada vez más distantes.

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