“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
Democracia y alternancia política: la posición de Panamá ante la OEA por Nicaragua
- 03/10/2026 10:33
Panamá reafirmó su compromiso con la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho durante la Trigésima Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), convocada para abordar la situación política de Nicaragua.
El país centroamericano se encuentra en el foco de la atención regional debido a las renovadas preocupaciones por el deterioro de la democracia y los derechos humanos.
Uno de los últimos organismos en pronunciarse ha sido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que manifestó su preocupación tanto por las declaraciones del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, al asegurar que “no habrá elecciones”, como por el impulso de reformas constitucionales que limitarían la competencia política y eliminarían las condiciones necesarias para la alternancia en el poder.
La embajadora y representante permanente de Panamá ante la OEA, Ana Irene Delgado, se hizo eco de estas preocupaciones y sostuvo que la soberanía nacional debe coexistir con el derecho de los pueblos a decidir libremente quiénes los gobiernan mediante instituciones democráticas.
“Panamá no pretende escoger el futuro político de Nicaragua. Panamá defiende el derecho de los nicaragüenses a escogerlo”, expresó Delgado ante los representantes de los Estados miembros durante la sesión celebrada el pasado 2 de octubre.
Durante su intervención, la diplomática señaló que la democracia no se limita a la celebración de elecciones, sino que también requiere el respeto a los derechos humanos, el pluralismo político, la separación e independencia de los poderes públicos y la posibilidad de alternancia en el ejercicio del poder, principios contemplados en la Carta Democrática Interamericana.
Delgado también sostuvo que los resultados electorales representan un mandato ciudadano y no otorgan a los gobernantes la propiedad del Estado ni la facultad de eliminar las condiciones que permiten a la población volver a elegir a sus representantes.
“La democracia permite cambiar de gobierno sin cambiar de país; permite reemplazar a los gobernantes sin destruir las instituciones y permite corregir los errores mediante una papeleta y no mediante la violencia”, afirmó.
En su discurso ante la OEA, la embajadora dejó claro que Panamá no promueve una intervención militar como solución a la crisis ni pretende imponer un gobierno o seleccionar a una fuerza opositora para Nicaragua.
En ese sentido, recordó que la historia panameña y la experiencia latinoamericana reflejan tanto el valor de la soberanía y la autodeterminación como las consecuencias de las intervenciones externas.
Por ello, planteó que existe un espacio entre el silencio y la intervención militar en el que la comunidad interamericana puede actuar a través de la diplomacia, el diálogo, la defensa de los derechos humanos, el acompañamiento internacional, la observación electoral y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
“La Carta Democrática no fue creada para decirnos a quién debemos elegir. Fue creada para defender el derecho de nuestros pueblos a elegir”, manifestó Delgado.
La representante panameña también subrayó que la posición del país frente a Nicaragua no responde a una ideología, un partido político o un sector determinado.
Según explicó, la defensa de la democracia y los derechos humanos debe mantenerse al margen de las afinidades políticas y no depender de intereses particulares.
“Ni dictaduras amigas ni dictaduras enemigas. Ninguna dictadura”, expresó la embajadora, al insistir en que las libertades políticas y los derechos humanos deben defenderse de manera universal.
Asimismo, aclaró que defender el pluralismo político no implica respaldar a una fuerza política específica, sino garantizar que los ciudadanos puedan participar, competir y elegir libremente.
Al concluir su intervención, Delgado reiteró que Panamá no busca decidir quién debe gobernar Nicaragua, sino defender las condiciones para que esa decisión corresponda efectivamente a sus ciudadanos.
“No queremos gobernar Nicaragua. Queremos que Nicaragua pueda gobernarse democráticamente”, afirmó.
La reunión de consulta del 2 de octubre fue convocada para abordar la situación de Nicaragua como un asunto urgente y de interés común para los Estados americanos.
Al término del encuentro, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, informó que los Estados miembros acordaron impulsar un proceso de diálogo diplomático, evaluar los avances y determinar nuevas medidas.
El objetivo de este proceso, según una nota de prensa de la Cancillería, es contribuir a que los nicaragüenses puedan ejercer libremente sus derechos y decidir su futuro político mediante instituciones democráticas y elecciones libres, justas e inclusivas.
La delegación panameña ante la OEA reiteró que continuará defendiendo, en el marco del sistema interamericano, la democracia representativa, los derechos humanos y el Estado de Derecho como principios fundamentales para todos los países de la región.