Venezuela entrega 17 campos petroleros por un siglo en acuerdo con Estados Unidos

  • 01/09/2026 09:29
Washington obtiene acceso preferente al crudo, participación empresarial y poder de veto sobre nombramientos directivos mediante la alianza firmada con NABEP

La Casa Blanca confirmó nuevos detalles del controvertido acuerdo que permitirá a Estados Unidos ampliar su influencia sobre la industria de hidrocarburos de Venezuela y acceder, en condiciones privilegiadas, a una porción significativa de las reservas del país sudamericano.

El pacto, presentado por la Administración de Donald Trump como “el mayor acuerdo petrolero de la historia”, contempla la entrega durante 100 años de 17 campos que concentran aproximadamente 65,000 millones de barriles. Las áreas fueron concedidas por el gobierno interino de Delcy Rodríguez a North American Blue Energy Partners (NABEP), propiedad del empresario venezolano Alejandro Betancourt.

Según la información divulgada por la oficina presidencial estadounidense, NABEP estará asociada con el Gobierno de Estados Unidos para desarrollar los yacimientos, ubicados en la Faja Petrolífera del Orinoco y el lago de Maracaibo. Algunas de estas zonas nunca han sido explotadas.

El anuncio ha provocado fuertes críticas entre sectores del chavismo y de la oposición venezolana, que consideran que el entendimiento supone una cesión de recursos estratégicos y cuestionan la legitimidad de un compromiso con vigencia de un siglo.

El Pentágono tendrá participación directa

El acuerdo establece que el Pentágono, mediante su Oficina de Activos Estratégicos, será propietario del 35% de la empresa matriz de NABEP. Además, el Departamento de Estado recibirá garantías para adquirir el 20% de toda la producción, presente y futura, a precio de coste.

Washington también dispondrá de la primera opción para comprar el 80% restante. La Casa Blanca sostiene que este mecanismo garantizará el suministro energético dentro del continente ante posibles emergencias.

Parte del crudo será utilizada para reabastecer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, que se encuentra en su nivel más bajo de las últimas cuatro décadas. Los hidrocarburos también podrían destinarse a operaciones militares y otros propósitos considerados sensibles.

El Gobierno estadounidense tendrá, además, derecho de veto sobre el nombramiento de todos los integrantes del consejo de administración de la nueva compañía. La mayoría de los directivos deberá tener nacionalidad estadounidense y la entidad contará con auditores, abogados y asesores de ese país.

La relación entre la Administración de Trump y NABEP quedará sometida a las leyes y los tribunales estadounidenses, mientras que las concesiones se regirán por la nueva legislación venezolana sobre hidrocarburos.

Inversión de hasta $100,000 millones

NABEP proyecta invertir hasta $100,000 millones para construir infraestructura y aumentar aceleradamente la producción petrolera venezolana. La Casa Blanca asegura que el plan generará miles de empleos y cientos de miles de millones de dólares en actividad económica.

Las proyecciones oficiales indican que la compañía podría pagar cerca de $200,000 millones en impuestos y regalías durante los primeros 25 años. Delcy Rodríguez había estimado previamente que los ingresos alcanzarían los $209,000 millones.

Washington sostiene que esos recursos serán fundamentales para financiar la reconstrucción de Venezuela y atender programas de desarrollo social, tanto durante la actual administración interina como bajo futuros gobiernos.

Sin embargo, especialistas advierten que recuperar la deteriorada infraestructura de Petróleos de Venezuela (PDVSA) requerirá varios años. También existen dudas sobre la capacidad de cumplir las metas anunciadas y sobre la permanencia del convenio si una próxima administración venezolana decide desconocerlo.

Otro punto que genera cuestionamientos es la participación de Alejandro Betancourt. El empresario ha sido investigado en España y Suiza por su presunta vinculación con un esquema de lavado de dinero relacionado con fondos provenientes de PDVSA.

La Casa Blanca reivindica la “Doctrina Donroe”

La Administración de Trump presentó la operación como una victoria de la denominada “Doctrina Donroe”, una adaptación de la doctrina Monroe con la que el mandatario busca reforzar la influencia política y económica de Estados Unidos en América Latina.

De acuerdo con Washington, algunos de los campos incluidos en el convenio estuvieron anteriormente vinculados con intereses de Rusia, China y grupos empresariales relacionados con el chavismo durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

La Casa Blanca acusó a esas potencias y sectores políticos de utilizar los recursos venezolanos para favorecer a países considerados adversarios de Estados Unidos, entre ellos Cuba, Rusia y China. Bajo esa premisa, Trump pretende desplazar su presencia y consolidar el predominio estadounidense en el hemisferio.

La oficina presidencial también afirmó que Washington ha impulsado conversaciones de reconciliación entre una parte de la oposición y las autoridades interinas venezolanas. Según su versión, esos contactos permitieron implementar reformas en el sistema judicial y liberar a centenares de presos políticos.

Pese al discurso favorable de la Administración estadounidense, el convenio enfrenta una creciente ola de rechazo en Venezuela. Sus detractores lo califican como una operación de carácter colonial que entrega el control de recursos nacionales a una potencia extranjera, mientras sus defensores aseguran que representa una oportunidad para recuperar la producción, atraer inversión y financiar la reconstrucción económica del país.

¿En qué consiste el acuerdo petrolero por 100 años entre Venezuela y Estados Unidos?

Venezuela concedió 17 campos a NABEP, mientras Estados Unidos obtuvo participación empresarial, acceso preferente al crudo y poder de veto.

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