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Colombia frente al avance ultra: Abelardo de la Espriella capitaliza el miedo y desafía a la derecha tradicional
- 26/05/2026 09:14
La política colombiana atraviesa uno de sus momentos más tensos y decisivos. Mientras el Gobierno de Gustavo Petro enfrenta un creciente desgaste por cuestionamientos en seguridad, economía y salud, una nueva figura emerge con fuerza desde los sectores más radicales del conservadurismo: Abelardo de la Espriella. El abogado, que debuta en política como ‘outsider’, se convirtió en el rostro más visible del ascenso de la ultraderecha en Colombia y amenaza con transformar por completo el tablero electoral.
Con un discurso centrado en la “defensa de la patria”, la seguridad y los valores tradicionales, De la Espriella logró conectar con una parte importante de la población inconforme con la gestión actual y decepcionada de los partidos tradicionales. Su narrativa apunta directamente contra la izquierda, el progresismo y lo que denomina “comunismo”, replicando estrategias que ya impulsaron a líderes como Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile o Nayib Bukele en El Salvador.
El crecimiento de la candidatura de De la Espriella no surge de manera aislada. Analistas consideran que responde al debilitamiento de las estructuras políticas tradicionales y a la pérdida de confianza en la democracia liberal. En ese escenario, los discursos de mano dura, patriotismo y confrontación ideológica encuentran cada vez más respaldo ciudadano.
El candidato ultra aparece además impulsado por una poderosa maquinaria digital. Su presencia constante en redes sociales, acompañada por influenciadores y figuras conservadoras, le permitió ampliar rápidamente su alcance y posicionar mensajes contundentes sobre inseguridad, reducción del Estado y combate frontal contra la izquierda.
Las encuestas lo ubican con más del 25% de intención de voto, consolidándolo como uno de los protagonistas de la contienda y dejando en evidencia la fractura dentro del bloque conservador.
El ascenso de De la Espriella también representa un duro golpe para la derecha tradicional colombiana, encabezada por Paloma Valencia y respaldada por el expresidente Álvaro Uribe. Aunque el uribismo intentó recuperar terreno tras la derrota de 2022, no logró conectar con el electorado más radicalizado.
La estrategia moderada de Valencia terminó debilitando su perfil frente a una candidatura mucho más agresiva en el discurso opositor. Expertos sostienen que De la Espriella entendió mejor el clima de polarización y capitalizó el rechazo hacia Petro sin matices ni concesiones.
El fenómeno refleja una tendencia internacional donde los sectores ultras absorben progresivamente a las derechas moderadas. Ya ocurrió con el trumpismo en Estados Unidos, el bolsonarismo en Brasil y el avance de partidos nacionalistas en Europa.
Otro de los factores clave en el crecimiento de la ultraderecha es el impacto de las plataformas digitales. Las redes sociales eliminaron los filtros tradicionales de la política y facilitaron la difusión de mensajes emocionales, confrontativos y altamente polarizantes.
En Colombia, el discurso antipolítica gana terreno entre sectores cansados de la corrupción, la violencia y la crisis económica. De la Espriella explotó ese sentimiento presentándose como una alternativa disruptiva capaz de “rescatar” el país.
Historiadores y analistas advierten que, aunque gran parte de su narrativa gira actualmente alrededor de la seguridad y el rechazo al petrismo, en un eventual gobierno podrían emerger posturas más radicales contra derechos vinculados a igualdad de género, diversidad y pluralismo.
Más allá del resultado electoral, especialistas coinciden en que la ultraderecha ya logró instalarse como una fuerza con peso propio en Colombia. Incluso si De la Espriella no alcanza la presidencia, el terreno político quedó abierto para nuevas figuras que apuesten por la antipolítica, el nacionalismo y la confrontación ideológica como camino hacia el poder.
La elección de este domingo podría marcar no solo el futuro inmediato del país, sino también el inicio de una nueva etapa de polarización política en Colombia.