Panamá defiende ante China fallo sobre el Canal y la separación de poderes, exigiendo respeto a su soberanía y Constitución ante la OEA
- 24/06/2026 09:44
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Agrega La Estrella en Google ↗️La victoria de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia marca el regreso de la derecha al Palacio de Nariño y consolida una tendencia política que ha ganado fuerza en distintos países de América Latina. Sin embargo, el estrecho margen con el que derrotó al candidato de izquierda Iván Cepeda anticipa que convertir sus promesas de campaña en políticas públicas será mucho más difícil de lo que sugirieron los discursos electorales.
Durante la campaña, De la Espriella construyó una propuesta política que combinó elementos presentes en los gobiernos y movimientos de figuras como Javier Milei, Nayib Bukele, Donald Trump, Jair Bolsonaro y Álvaro Uribe. Ahora, desde la presidencia, deberá decidir cuánto de ese discurso puede convertirse en realidad.
Una de sus principales promesas fue recortar en un 40% la burocracia estatal, una medida inspirada en el plan de ajuste impulsado por el presidente argentino Javier Milei.
La propuesta implicaría eliminar cientos de miles de contratos públicos, una transformación que requeriría reformas legislativas complejas y enfrentaría la resistencia de sectores políticos acostumbrados a utilizar la estructura estatal como espacio de negociación.
Aunque algunas medidas, como el cierre de embajadas o la fusión de ministerios, podrían ejecutarse con mayor facilidad, alcanzar la meta anunciada durante la campaña parece mucho más complicado.
Si existe un tema en el que De la Espriella parece decidido a concentrar sus esfuerzos es la seguridad.
El presidente electo prometió fortalecer las Fuerzas Armadas, ampliar los recursos para la lucha contra los grupos armados ilegales y construir nuevas cárceles de gran capacidad, una propuesta que recuerda la estrategia aplicada por Nayib Bukele en El Salvador.
El mensaje encontró eco entre amplios sectores de la población descontentos con la política de “paz total” impulsada por Gustavo Petro.
No obstante, los expertos advierten que los objetivos planteados por el nuevo mandatario chocan con dos obstáculos: la complejidad operativa de combatir estructuras criminales cada vez más sofisticadas y el creciente déficit fiscal que limita la capacidad de aumentar el gasto público.
Otro de los frentes que podría generar mayor controversia es el ambiental.
De la Espriella ha defendido el fortalecimiento de la industria mineroenergética, la expansión de la exploración petrolera y la posibilidad de impulsar proyectos de fracturación hidráulica, conocidos como fracking.
Las propuestas representan un giro respecto a las políticas impulsadas por Petro y han generado preocupación entre organizaciones ambientales que temen una flexibilización de las protecciones sobre páramos, parques naturales y ecosistemas estratégicos.
En uno de los países con mayor biodiversidad del planeta, el debate ambiental podría convertirse en uno de los principales focos de confrontación entre el gobierno y los movimientos sociales.
El mandatario electo también ha manifestado posiciones críticas hacia organismos multilaterales como Naciones Unidas y ha dejado claro su interés en fortalecer los vínculos con Estados Unidos y con sectores vinculados al Partido Republicano.
Su discurso comparte elementos con el de Donald Trump: la promesa de administrar el Estado como una empresa, la crítica a las élites políticas tradicionales y la reivindicación de un nacionalismo conservador.
Sin embargo, varias de sus propuestas chocan con compromisos internacionales asumidos por Colombia y con los límites jurídicos establecidos por la Constitución.
La victoria de De la Espriella también fue respaldada por sectores religiosos y organizaciones provida que esperan avances en temas relacionados con el aborto y la familia.
Aunque el presidente electo ha señalado que respetará las decisiones de la Corte Constitucional, sus declaraciones durante la campaña dejaron abierta la posibilidad de impulsar reformas o consultas populares sobre asuntos que generan profundas divisiones en la sociedad colombiana.
La estrecha diferencia electoral, sin embargo, podría dificultar la aprobación de cambios significativos en el Congreso.
Durante la campaña, De la Espriella utilizó un discurso de confrontación contra la izquierda y contra el legado de Gustavo Petro. Sin embargo, tras conocerse los resultados electorales, el tono cambió.
En su mensaje de victoria hizo llamados a la unidad nacional y buscó tender puentes con quienes no votaron por él.
Ese cambio refleja quizás el principal desafío que enfrentará su gobierno: administrar un país dividido prácticamente por mitades y convertir una agenda construida sobre promesas ambiciosas en resultados concretos.
La derecha celebra haber recuperado la presidencia colombiana. Ahora comienza la etapa más difícil: gobernar.