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Trump plantea retomar diálogo con Irán en 48 horas mientras avanzan contactos Israel-Líbano
- 14/04/2026 13:13
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que los contactos con Irán podrían retomarse en un plazo de dos días, en una señal de que Washington aún apuesta por una salida negociada en medio de la crisis que sacude a Medio Oriente. Según declaró en una entrevista con el New York Post, ese nuevo acercamiento podría producirse en Pakistán, país que ha ganado protagonismo como posible facilitador del proceso.
Las declaraciones de Trump coincidieron con otra movida diplomática de alto impacto en Washington: el inicio de conversaciones directas entre Israel y Líbano, un hecho poco común tras décadas sin un canal político de ese nivel entre ambas partes. El secretario de Estado, Marco Rubio, presentó este encuentro como una ocasión excepcional para debilitar el peso regional de Hezbolá y sentar bases para una eventual arquitectura de estabilidad.
Aunque los dos frentes son distintos, ambos forman parte de una misma apuesta estadounidense: contener la escalada regional mediante presión militar, aislamiento estratégico y reapertura de canales diplomáticos.
El anuncio del mandatario estadounidense llegó después de días marcados por tensión militar y presión económica. Trump sostuvo que las negociaciones con Teherán podrían reiniciarse pronto y destacó el papel de Pakistán como escenario posible para ese nuevo intento de diálogo. La posibilidad de retomar esos contactos también fue vista con optimismo por el secretario general de la ONU, António Guterres, quien consideró altamente probable que las conversaciones vuelvan a ponerse en marcha.
La expectativa de una nueva ronda diplomática ha generado atención internacional porque ocurre mientras persiste el pulso entre Washington y Teherán por la guerra, el programa nuclear iraní y el control de rutas clave para el comercio energético mundial. Reuters reportó además que la esperanza de nuevos acercamientos ayudó a calmar parcialmente a los mercados petroleros.
En paralelo, Israel y Líbano sostuvieron en Washington un diálogo directo sin precedentes en décadas. Rubio describió la cita como una oportunidad “histórica” para avanzar hacia un marco más amplio de paz, en una región marcada por la confrontación entre Israel con Hezbolá y por la influencia iraní.
De acuerdo con reportes sobre el encuentro, la parte israelí aseguró que durante la reunión se planteó la necesidad de trabajar en seguridad y limitar el peso del grupo chií dentro del territorio libanés. La reunión se desarrolló en un contexto particularmente delicado, con choques todavía recientes en la frontera y con Hezbolá rechazando cualquier salida política que no pase antes por un cese de hostilidades.
El valor de estas conversaciones radica en que rompen con años de ausencia de interlocución directa y se producen cuando Estados Unidos intenta redibujar el equilibrio regional.
La nueva ofensiva diplomática coincide con la presión naval de Estados Unidos sobre el entorno iraní. El Comando Central de EE.UU. afirmó que en las últimas 24 horas ningún buque había atravesado el dispositivo estadounidense relacionado con el bloqueo. Esa versión fue reforzada por reportes según los cuales seis embarcaciones dieron marcha atrás tras las advertencias de Washington.
Sin embargo, los registros de navegación mostraron un panorama menos cerrado. Reuters informó que al menos ocho barcos, entre ellos tres petroleros vinculados a Irán, lograron transitar por el estrecho de Ormuz pese al operativo. Ese contraste revela que, aunque la presión militar estadounidense ha alterado el tráfico marítimo y elevado la incertidumbre, el corredor energético no ha quedado completamente paralizado.
La situación en Ormuz sigue siendo observada con lupa por su impacto sobre el petróleo y el gas. Se trata de una ruta crítica para el abastecimiento mundial, por lo que cualquier alteración repercute de inmediato en precios, seguros marítimos y expectativas económicas globales.
El cuadro general deja a Estados Unidos moviéndose en dos carriles simultáneos: por un lado, presiona a Irán con medidas militares y restricciones marítimas; por el otro, deja abierta la puerta para una negociación de alto nivel. Al mismo tiempo, impulsa un canal político entre Israel y Líbano con la expectativa de reducir la capacidad de maniobra de Hezbolá en el conflicto.
La combinación de diplomacia, presión militar y disputa por el control de las rutas energéticas convierte estas horas en un momento clave para el rumbo de la crisis en Medio Oriente. Si las conversaciones con Irán efectivamente se reanudan en los próximos días, Washington intentará mostrar que aún conserva margen para conducir una desescalada en una de las regiones más volátiles del mundo.