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06 de Apr de 2020

Nacional

Trabajo infantil sigue al asecho

PANAMÁ. Pese a los significativos esfuerzos que en los últimos años han venido realizando tanto organizaciones no gubernamentales como i...

PANAMÁ. Pese a los significativos esfuerzos que en los últimos años han venido realizando tanto organizaciones no gubernamentales como instituciones del Estado, el trabajo infantil sigue robándoles la infancia y la inocencia a muchos niños y niñas de la provincia de Chiriquí.

Según información suministrada por Casa Esperanza, en esta región del país se continúa detectando a infantes trabajando como vendedores ambulantes, en actividades agrícolas y en labores domésticas; incluso, en el vertedero municipal de la ciudad de David.

La problemática tiene mayor incidencia en la capital de la provincia, así como en las fincas cafetaleras en las Tierras Altas.

La directora regional de esta organización en Chiriquí, Maritza Anderson, sostiene que un niño o niña que sale a la calle a trabajar se encuentra en alto riesgo, pues se ven expuestos a diversos peligros, como el abuso sexual y las drogas.

Resaltó, además, que es conocido que algunas de las bandas delictivas que operan en este punto del país optan por reclutar a menores de edad ofreciéndoles cosas que ellos anhelan tener, dijo.

ALTERNATIVAS

Frente a este panorama, Casa Esperanza implementa diversas acciones enfocadas en la parte educativa, con el objetivo de lograr resultados más profundos e integrales, afirma Anderson.

Esta ONG cuenta en Chiriquí con Centros de Atención Integral, tanto en la ciudad de David, como en Boquete.

Anderson indica que allí los niños y niñas asisten seis días a la semana y se les brinda alimentación. Además, cuentan con maestros para que les brinden refuerzos académicos.

En este lugar se han implementado nuevas metodologías, donde no sólo se trabaja con los menores, sino también con sus padres.

Comenta que también se ha puesto en marcha el programa de generación de ingresos, para que las familias puedan mejorar sus economías y no haya necesidad de enviar a los hijos a las calles en busca del sustento para el hogar.

Anderson explicó que sólo en la ciudad de David existen cerca mil 173 beneficiarios de los programas de Casa Esperanza, mientras que en Boquete son 250 los menores que reciben atención.