Temas Especiales

17 de Apr de 2021

Nacional

¿Cuánto cuesta tener un taxi en Panamá?

PANAMÁ. Adquirir un cupo de taxi para llevar el sustento diario al hogar es cuestión de suerte y sólo debería costar al aspirante la mód...

PANAMÁ. Adquirir un cupo de taxi para llevar el sustento diario al hogar es cuestión de suerte y sólo debería costar al aspirante la módica suma de 38 dólares. Lo demás es negocio. ¿Cómo evitar la especulación? Es la pregunta del millón de pesos.

La Ley N° 34 del 28 de julio de 1999, que regula y crea a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, establece en su artículo 2 numeral 7: Otorgar a las ‘concesionarias’ para la explotación del servicio de transporte público y de terminales de transporte terrestre. Con este artículo se deja claro que es potestad de las concesionarias o prestatarias solicitar mediante un estudio previo de la ATTT, el otorgamiento de cupos del transporte público selectivo.

Es aquí donde las actuales ‘prestatarias’ [un total 46 en la capital] hacen su papel: conceder, vender o negociar un cupo de taxi a una persona natural que quiera incursionar en la actividad.

Los precios varían de acuerdo a la amistad, afinidad política o familiar. En nuestro caso [gestionamos la compra de uno] fue de 600 dólares. El precio no es fijo y abre el espacio para continuar con la comercialización sin control de este servicio público y ‘gratuito’.

Actualmente en la dirección de la ATTT sólo reposa una solicitud de concesión de una prestataria en David.

Conocido es que los representantes de piqueras mantienen el control de negocio y según Franz Wever, de la Federación Nacional de Conductores de Taxis (Fenacota) se trata de un negocio de ‘libre oferta y demanda’.

‘El propietario de un cupo vende o concede el certificado de operación al precio que considere o al mejor postor’, dijo el ex diputado.

Y es que el negocio inicia cuando un propietario de taxi no cumple con lo dispuesto en la ley y pierde el cupo. La ATTT lo retoma como propio y nuevamente lo envía a la prestataria para que lo reasigne.

Los parámetros indican que se debe otorgar al palanca o al solicitante de más antigüedad en el sistema, condición que varía por la influencia que tenga con el vendedor. De allí que su costo va desde 600 hasta 100 dólares y en el mejor de los casos, hasta gratis.

El director de la ATTT, Jorge Ricardo Fábrega, considera todo esto como una ‘anomalía’ que escapa de su control, porque la ley es clara en el artículo 2: ‘No otorgamos cupos de manera directa’.

El funcionario apostilla: ‘Queremos acabar con este sistema que tiene vicios de corrupción al cambiar la figura de prestatarias a concesionarias’.

Fábrega mencionó que se trata de un nuevo modelo de administración del transporte público, a través de una empresa sin que se convierta en un negocio que satura el sistema.

En la actualidad, las prestatarias con más cupos otorgados por la ATTT bajo el concepto de mayor demanda son las prestatarias UNBAT, S.A.; Sincotape, S.A.; y FENACOTA, S.A. en la ciudad capital.

La Cámara Nacional de Transporte es el ente que por petición de las ‘prestatarias’ debería atender el tema, mediante estudios que deben ser constatados por las autoridades del Tránsito, para la concesión de nuevos permisos de operación.

La actual administración de la ATTT dice que busca acabar con este ilícito, pero antes necesita modificar la actual ley; y hacer cumplir el reglamento bajo la figura de concesión y no prestataria.

¿Podrá el gobierno adecentar las cosas en este ámbito? Más que un servicio público, este es un negocio que beneficia a unos cuantos.