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04 de Mar de 2021

Nacional

El Cristo Negro lo hizo de nuevo

PANAMÁ. ‘Hubo una vez un rey de amor y gloria con su divina ley quedó en la historia’, reza el verso en la parte introductoria del tema ...

PANAMÁ. ‘Hubo una vez un rey de amor y gloria con su divina ley quedó en la historia’, reza el verso en la parte introductoria del tema ‘El Mesías’, que una vez inmortalizó el llamado ‘Brujo de Borinquen’, Ismael Rivera, uno de los más furibundos seguidores del Cristo Negro de Portobelo y con el cual se introdujo en el argot popular parte de la leyenda de uno de los santos de la fe católica, al cual se le asigna un poder milagroso sin parangón alguno.

Con razón y sin ella, al Cristo Negro de Portobelo lo apodan el ‘Santo de Los Maleantes’ por aquella influencia que tiene sobre los narcotraficantes, atracadores y pandilleros. Gracias a esta fama, y ayer no fue la excepción de la regla, la Policía Nacional se tomó este pueblo costanero de ‘cabo a rabo’.

La Policía Nacional da cuenta del arresto de un requerido por la justicia por la supuesta comisión de sendos casos de homicidios. El propio Gustavo Pérez, en mangas de camisa (según las gráficas aportadas por la propia Policía Nacional), se trasladó a Colón a dirigir el férreo dispositivo de seguridad (unos 600 efectivos) instalado a lo largo y ancho de la ruta del peregrinaje, de unos 96 kilómetros desde la ciudad de Panamá.

Reportes periodísticos de la televisión local registraban una presunta reducción de visitantes este año por los efectos y el temor al dispositivo tecnológico del ‘Pele Police’.

Al margen del tema policial, los feligreses se agolparon en la estrecha plaza central de Portobelo y acudieron a las homilías realizadas este 21 de octubre en la Iglesia de San Felipe.

También se pudo observar cómo las personas, cansadas por el largo andar, convertían cualquier esquina en el sitio ideal para descansar. ‘Muchos durmieron entre las ruinas, otros en patios y hasta dentro de la misma Iglesia’, comentaba una anciana lugareña al numeroso grupo de reporteros que otra vez acudió a Portobelo atraídos por el acontecimiento.

Nuevamente, el retorno a casa, tras el cumplimiento de los compromisos, se tornó una nueva penitencia porque hubo que caminar otros 45 minutos para llegar donde se improvisó una terminal de buses.

Colaboró Ana Bolena Ayarza