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14 de May de 2021

Nacional

Torrijos, garante de EU para los Tratados

En distintas páginas del libro ‘Panamá, veinte años después’, Sanjur habla de un dictador que firma los Tratados del Canal que los norte...

En distintas páginas del libro ‘Panamá, veinte años después’, Sanjur habla de un dictador que firma los Tratados del Canal que los norteamericanos anhelaban. Tal vez no habría mayor problema en esto, salvo un pequeño detalle: Torrijos --dice-- estampaba su firma en un Tratado que validaba la intervención militar en Panamá.

Frases como ‘los gringos tenían asegurado el futuro de la firma de los tratados’, ‘lo premiaron más tarde con la firma de los tratados en la forma que el Tío Sam quiso’, ‘la acción del mayor ‘vende-patria’ en la historia del Istmo de Panamá’, pululan a lo largo del libro de Sanjur. El comienza por preguntarse: ¿Que empujaba a la Administración Carter a firmar los Tratados? Y no haya respuesta. Pero sí afirma que la relación entre los norteamericanos y Torrijos se fue abriendo paso hasta quedar lo suficientemente robustecida para la firma de los Tratados.

Desde que Boris Martínez fue defenestrado, según la versión de Sanjur, ya ‘los hombres del Tío Sam le servían bien a Torrijos, quien una vez más estaba en deuda con ellos y que demostraba hasta el cansancio, según la versión de Rudy Vallarino, de que ‘Omar se había entregado hasta los huesos con los Gringos’’. Esto –prosigue Sanjur-- ‘iba a valerle el derecho de firmar los tratados y de que le pagaran los viajes por el mundo, exponiendo su reclamo sobre el canal. En otras palabras, los gringos tenían asegurado el futuro de la firma de los tratados y los planes que tenían para Panamá, aun cuando ‘...conocían de los desórdenes psicosomáticos del ‘hombre fuerte’, pero que ellos podían controlar’, dice Sanjur, usando de estribo la versión de Jorge ‘Rudy’ Vallarino.

Pero esa fórmula gringos-Torrijos-Tratados, no se obtuvo fácilmente. Sanjur –nuevamente citando la versión de ‘Rudy’ Vallarino-- sostiene que ‘...la C.IA. se da cuenta de que su protegido no contaba con la fuerza que ellos creyeron inicialmente y ahora se enfrentaban al compromiso de seguir ayudándolo, ya que queda el camino despejado para la firma de los tratados sobre el canal, pero la imagen de Omar era la de un ‘ignorante cholo’ del interior del país vestido con uniforme...’ por lo que debían ‘elaborar un plan para mejorar su imagen y convertirlo a toda prisa en un personaje que fuese capaz de firmar acuerdos por la República...’’.

Más aun: ‘Había entonces que trabajar ‘para convertirlo en un jefe de Estado que tuviese más cancha y mejor apariencia de personaje internacional y’... por eso deciden darle cursos de habilitación y se le monta una gigantesca maquinaria de propaganda en su favor, se le financian viajes a Sudamérica a países tales como Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador, Etc., en donde el humilde gobernante panameño aparecía en público pidiendo justicia para su país...’. Finalmente Sanjur añade en este análisis: ‘Con el éxito logrado y el apoyo de éstos países, ‘...se le financian posteriormente viajes a Sri Lanka a la reunión de países no alineados y más tarde a Cuba, para entrevistarse con Fidel Castro’.’ En otras palabras, --concluye el autor-- el pobre ‘Cholo Omar’, era utilizado por los agentes del Tío Sam en las labores que ellos creyeron pertinentes y lo premiaron más tarde con la firma de los tratados en la forma que el Tío Sam quiso.

Siguiendo la misma cuerda argumental, Sanjur refiere una entrevista concretada el 19 de abril de 1978, a cargo de la conocida comentarista de televisión, Bárbara Walters. El entrevistado era Omar Torrijos quien, en uno de sus comentarios, aseveró que ‘en 1968 la oficialidad en pleno, conjuntamente con las unidades de tropa, juró ante la juventud panameña que la situación colonial de Panamá sería eliminada por la vía de la negociación o la liberación.’

Sanjur deplora esta afirmación como un ‘embuste’ y prosigue analizando que cuando se refirió a la posible intervención de los Estados Unidos, Omar Torrijos dijo: ‘si algún día la intervención sucede, encontrará a un Panamá que no quiere ser intervenido’, no obstante en Washington, acto seguido a la firma de los Tratados, en donde aprobó la intervención unilateral por parte de los Estados Unidos, declaró: ‘Panamá queda bajo el paraguas del Pentágono’.

La conclusión de Sanjur es que: ‘ciertamente que fue así, demostrado con la intervención del 20 de diciembre de 1989. Y la costumbre de decir una cosa al pueblo y hacer otra, quedó sellada con la acción del mayor ‘vende-patria’ en la historia del Istmo de Panamá’.