Piden diálogo con Senafront

PANAMÁ.. En Darién la vida no es la misma. Eso sienten los moradores de Jaqué; el último pueblo antes de la frontera con Colombia.

PANAMÁ.. En Darién la vida no es la misma. Eso sienten los moradores de Jaqué; el último pueblo antes de la frontera con Colombia.

Ahí, viven solo unas 3, 200 personas y las alternativas de trabajo y entretenimiento son muy pocas. ‘Nulas’, explica el profesor Heriberto Torres Acosta, oriundo de esas tierras y que en su retiro a retornado a sus orígenes.

‘Aca hemos perdido toda posiblidad de movernos libremente, el pueblo parece una cárcel’. Argumenta Torres, quien precisamente coordina un grupo por el respeto a los derechos humanos que se ha creado entre los moradores de jaqué, ante lo que consideran abusos y excesos en la gestión policial por el Servicio de Fronteras (SENAFRONT).

‘La presencia policial es necesaria, sí; pero debe darse dentro de lo que establece la Constitución’, añade.

Los moradores organizados, en vista de esas incomodidades, presentaron una carta a las autoridades en la que le piden sentarse a encontrar alternativas legales que permiten en Jaqué lo que Torres ddefine como ‘la vida normal’.

Por ahora esperan respuesta, antes que la situación se descontrole.

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