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23 de Jan de 2021

Nacional

100 mil jóvenes en la vagancia

PANAMÁ. La vagancia se define como la pereza y falta de ganas de hacer algo; sin embargo, esa ociosidad genera problemas que trastocan a...

PANAMÁ. La vagancia se define como la pereza y falta de ganas de hacer algo; sin embargo, esa ociosidad genera problemas que trastocan a la sociedad.

Según la Organización de Naciones Unidas, por medio del PNUD, en Panamá hay 100 mil jóvenes panameños que forman parte de la ‘generación nini’, aquellos individuos que ‘ni estudian ni trabajan’.

La coordinadora del Sistema de la ONU en Panamá, Kim Bolduc, señaló que los datos son preocupantes y alertó a las autoridades a prestarles atención a estas personas.

‘No podemos restarle importancia y dejar que esta tendencia se acentúe, con consecuencias graves sobre la seguridad y los derechos ciudadanos’, dijo Bolduc.

Según los datos reflejados por el PNUD en Latinoamérica y el Caribe viven unos 25 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años de edad denominados nini.

¿QUÉ PASA?

La generación nini es un problema serio que en un país como el nuestro no debe suceder. A falta de políticas de Estado y de programas efectivos en la juventud es que se reflejan esos resultados, expresó el sociólogo Marcos Gandásegui.

‘A nivel económico el desarrollo parece ir en retroceso, se está precarizando el trabajo, ya no hay empleos permanentes’, sostuvo.

Según Gandásegui, el incremento de las pandillas, la delincuencia, la inseguridad y la deserción escolar son arrastres derivados de este grupo. ‘En el caso de los nini, que no hacen nada porque vienen de familias con recursos, también representan hasta cierto grado una carga para el Estado’.

Federico Humbert, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, sustenta que para cortar con el círculo vicioso de los nini es necesario contar con más escuelas vocacionales. ‘No hay excusas de desempleo, en el país hay ofertas laborales, no obstante las personas no se están capacitando’, dijo.

En el caso de los nini es distinto, pero parte que esa proliferación radica en las pocas carreras técnicas de primera para aquellos jóvenes que buscan otro tipo de actividades y dejen el ocio a un lado.

David Bernal, presidente de la Fundación Juventud Positiva, indicó que una juventud sin rumbo trae riesgos graves al país en políticas públicas y desarrollo económico y social.

‘Hay pocos estímulos para el joven, y el Estado tiene que velar por la formación de ellos. Los padres de familia también son parte responsables’, agregó.