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29 de Nov de 2020

Nacional

La ausencia del Gobierno y el imponente Chucunaque

PANAMÁ.. Las potentes corrientes del río Chucunaque amanecieron ayer a punto de desbordarse por las estrechas calles del pueblo de Yaviz...

PANAMÁ.. Las potentes corrientes del río Chucunaque amanecieron ayer a punto de desbordarse por las estrechas calles del pueblo de Yaviza, mientras que los pobladores aún esperan la prometida ayuda gubernamental por las afectaciones de la inundación de diciembre de 2010.

Hace un año que el río se ensañó con los pobladores y los hizo vivir la peor inundación no vista desde 1950. Las imágenes de las autoridades recorriendo el poblado en lancha y el rosario de promesas aún permanece en la mente de los lugareños, pero no pasa de los recuerdos.

La ayuda ha sido escasa y sectorizada, a pesar de que la Asamblea Nacional aprobó un crédito extraordinario de $25 millones a favor del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MIVIOT), de los cuales $10.4 millones serían destinados a Yaviza y los otras comunidades darienitas afectadas.

Incluso el Gobierno solicitó a la Asamblea Nacional una dispensa para aumentar el nivel de endeudamiento a 3% del producto interno bruto para atender las emergencias ocasionadas por las lluvias.

CALLE CENTRAL

El pueblo de Yaviza lo atraviesan tres veredas calles. Todas salen en dirección al río Chucunaque y en una de ellas, conocida como la calle central, vive Obdulia Rivas, una de las participantes del concurso ‘Esa Cabellera Blanca’ en el 2009. La residencia de Rivas, de 93 años de edad, es de madera y quedó sumergida en el agua el año pasado. Su hija, Georgina Gómez, recuerda que después que el agua bajó tuvo que ‘emparapetar’ algunas tablas porque la corriente dañó la estructura.

Las autoridades del gobierno llegaron a la vivienda a realizar mediciones y una evaluación social. Dos colchones tres cuarto y bolsas de comida les entregaron, pero después ‘ni una hoja de zinc’.

Gómez se queja de la ausencia gubernamental y su anciana madre está resignada. ‘Yo no pido nada, si me quieren ayudar, bien; pero si no, qué voy a hacer’, dijo.

A menos de 10 metros de la casa de Rivas funcionó hasta el 30 de marzo de 2010 una oficina del MIVIOT. Ahora, los pobladores de Yaviza desconocen dónde quedan las instalaciones de la entidad y quién la dirige.

EFECTO DE UN ROMPMIENTO

Entre diciembre de 2010 y agosto pasado, los moradores veían esporádicamente en el lugar a los funcionarios del MIVIOT, pero tras el rompimiento de la alianza de Gobierno (Partido Panameñista y Cambio Democrático) no los han vuelto a ver, incluso desconocen cómo se llama el nuevo director regional de la entidad.

René Iván Lay es enfático. La ausencia gubernamental se agudizó con el rompimiento de la alianza.

El director anterior era arnulfista y lo sacaron; el que está ahora, ‘no lo hemos visto’, dijo.

Lay reconoce que el Gobierno llevó alguna ayuda, pero solo a ciertas familias.

Actualmente el MIVIOT construye unas casas de madera en una zona apartada del centro del pueblo, pero en la orilla del río Chucunaque, donde habitan indígenas.

Hasta la fecha se han construido nueve casas de madera con letrina de bloques.

El 16 de marzo pasado, en la página web de la Asamblea Nacional se reportó de la aprobación de un crédito extraordinario de un millón de dólares para el MIVIOT. La nota de prensa cita al viceministro Jaime Ford, quien afirmó que el dinero ‘permitirá iniciar el proceso de construcción de las primeras 68 viviendas con las que se da respuesta efectiva a las necesidades de los moradores de la provincia de Darién’.

La entidad, mediante un correo electrónico, reconoció ayer que construye 14 viviendas de madera sobre pilotes y que han entregado material de construcción por un monto de 345 mil 81 dólares.

INUNDACIÓN Y AGUAS NEGRAS

Pero los problemas de Yaviza no solo son por la falta de ayuda del Gobierno. Yasiris Baloy vive en el centro del pueblo. Su casa está construida en una zona pantanosa que permanece inundada de aguas negras desde hace un poco más de una semana.

El olor es insoportable. El problema, explica, es que el río Chucunaque tiene más de una semana de estar crecido y la quebrada que pasa por el centro del pueblo no tienen por dónde desaguar y las aguas negras se han desbordado.

En Yaviza termina el último tramo de la carretera Panamericana y se cruzan dos ríos (Chucunaque y Chico) y la sensación de una nueva inundación entre los pobladores es latente, mientras que el comercio intenta surgir en medio de una escasez de productos, por las constantes lluvias en las áreas agrícolas, que empieza a elevar los precios. Un plátano cuesta 15 centavos, cuando antes se conseguía gratis.