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29 de Sep de 2020

Nacional

La obra de caridad que dejó en ruina a Tania Wald

GRAN DAVID.. La hermana de la desaparecida Rita Wald sorbe otro trago amargo, pero de este último no se arrepiente. ‘Arrepentirme ahora ...

GRAN DAVID.. La hermana de la desaparecida Rita Wald sorbe otro trago amargo, pero de este último no se arrepiente. ‘Arrepentirme ahora sería echar por la borda todas las cosas buenas que hemos hecho por los que menos tienen, en especial las mujeres’, dice Tania.

Con ese objetivo, Tania creó la organización no gubernamental Fondo de Seguridad Social de la Mujer y la Niñez. El proyecto a gran escala de esta oenegé sería un techo digno para chiricanas con uno y más hijos sin recursos para construir su casa ni garantías para una hipoteca.

En 2001, la presidenta de la oenegé se acercó al ministro de Vivienda, Miguel Cárdenas, a pedirle que le vendiera a nombre de la fundación un globo de terreno de cinco hectáreas en David. Cárdenas aceptó y al año siguiente emitió una resolución donde vendía esa cantidad de tierras por 50 mil dólares pagaderos en cinco años.

La fundación tenía la tierra, ahora se necesitaba el dinero para las casas. Corrían los años presidenciales de Mireya Moscoso.

Un día, Moscoso entregaría un lote para el nuevo cementerio de David y otros títulos de propiedad cerca y le solicitaron a Tania que invitara a las futuras beneficiarias de su proyecto. ‘Querían que fuera mucha gente y no los tenían, me dijeron que llevara a las mujeres’.

Aquella mañana, para sorpresa de Tania, se entregaron certificados con membrete del Banco Hipotecario que decían ‘con la finalidad de propiciar una solución habitacional a la población panameña...’ a una lista que le habían solicitado, eran 91 mujeres y todas recibieron aquel documento.

‘NO QUEREMOS LOTES, QUEREMOS CASAS’

‘Yo pensaba que el Banco Hipotecario le estaba dando el financiamiento del lote a ellas’, cuenta Tania, que de inmediato les comunicó a las ‘colaboradoras de su fundación’ que comenzaran a construir. Pero las mujeres le contestaron que ella les había prometido una vivienda y no un lote.

Entonces, Tania logró préstamos dejando como garantías su casa, la oficina de la fundación y hasta su salario como asesora en la Caja de Seguro Social. Reunió 100 mil dólares, que utilizó en planos, poner luz eléctrica y levantar las primeras 21 viviendas.

Las ocupantes de esas casas se comprometían con la fundación a pagar hasta 14 mil dólares.

Pero Tania aún no había cancelado los 50 mil dólares. Dice que se acercó varias veces y le contestaron que no podían aceptarle esa suma porque no tenían informes.

Moscoso regresó a su vida habitual, lejos del Palacio de las Garzas. Entonces en el Ministerio de Vivienda mandaba Balbina Herrera. Tania le tocó las puertas y Herrera le dijo que le solucionaría el problema y fue a mirar el avance de las casas.

LAS ACUSACIONES

El impulso al proyecto de Herrera fue frenado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que advirtió anomalías, como que ese terreno no valía 50 mil sino 164 mil dólares. La solución de Herrera fue: ‘te vendo 1.5 hectáreas a 74 mil y te dono 3.5 hectáreas’. Tania aceptó.

Pese a estos tropiezos, Tania siguió moviendo hilos para terminar el proyecto. ‘Balbina me gestionó un préstamo con la Fundación Panameña para la Vivienda Cooperativa (Fundavico) por 179 mil a nombre de la fundación. Construimos 21 viviendas’.

En el contrato de venta y la donación hay una cláusula que dice que Tania no podía usar el terreno para otros fines que no fueran los descritos. ‘Las señoras dijeron que yo había hipotecado el terreno y me había quedado con la plata. Pasé años demostrando en los tribunales que no había cometido delito’.

El año pasado, el MEF publicó una resolución donde quitaba las tierras a la fundación. Y como el dinero que prestó Fundavico nunca se pagó, las tierras están en subasta. ‘Quien las compre se lleva un problema grande’, dice Tania, que adelanta que demandará al Estado por daños y perjuicios.

Los residentes están divididos. Unos temen que los desalojen y otros señalan que defenderán sus lotes hasta con su propia sangre.