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02 de Mar de 2021

Nacional

Manglares: en la línea de extinción

PANAMÁ. 29 de septiembre de 2013. Un domingo que estaría dominado por las primarias panameñistas fue eclipsado por un copioso aguacero.

PANAMÁ. 29 de septiembre de 2013. Un domingo que estaría dominado por las primarias panameñistas fue eclipsado por un copioso aguacero.

Se registraron más de cuatro horas ininterrumpidas de lluvia que no solo ahogó las avenidas de la capital, también dejó su huella en lugares donde nunca antes se habían reportado inundaciones.

Esto fue lo que pasó en algunas barriadas ubicadas en Parque Lefevre y Panamá Viejo. La situación volvió a encender las voces de alerta de los ambientalistas.

‘Esto no es más que otra señal evidente de que Panamá está perdiendo su principal franja protectora, los manglares’, concluyen diversos ambientalistas.

Raisa Banfield, representante de la Fundación Panamá Sostenible, detalló que las inundaciones se deben a que los rellenos que se han hecho en los humedales le impiden al agua seguir su cauce y es ahí donde ‘el agua comienza a reclamar su territorio’.

La realidad sobre el estado en que se encuentran los manglares —que científicamente se ha comprobado constituyen una barrera para evitar las inundaciones— la devela la ambientalista con datos fríos. Panamá ha perdido el 55% de sus manglares. Este porcentaje ha ido en ascenso. Desde 1969 el país perdió 191,800 hectáreas de manglar, siendo promedio unas 5,000 hectáreas por año. La situación cada día eleva la preocupación de los ambientalistas tomando en cuenta que en Panamá existen 11 de las 13 especies de mangles presentes en el continente americano.

Esta inquietud fue planteada durante un seminario para periodistas organizado por el Consejo Nacional de Periodismo, en el cual se abordaron temas

relacionados a los humedales.

En el foro, Lourdes Lozano, coordinadora de Proyectos Manglares del Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (CIAM), subrayó la importancia de impulsar políticas que contribuyan a preservar y rescatar las zonas de manglar en el país, ya que representan una importante inyección económica.

Tan solo el humedal Bahía de Panamá aporta $86 millones anuales por captura de recursos pesqueros. Este manglar se extiende desde el sector de Panamá Viejo hasta Bayano, en el Pacífico, constituye un sitio de descanso de aves migratorias playeras que arriban desde Norteamérica a Sudamérica.

‘La principal tarea es la formación educativa’, remarca Alida Spadafora, de Ancón. Una labor que debe ser reforzada en tiempos en que los manglares del mundo se encuentran amenazados por actividades industriales poco sostenibles.