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28 de Mar de 2020

Nacional

Villa Zaíta, y el nuevo ‘error’ de la Policía

PANAMÁ. Rosario Godoy solo sabe que dos disparos tocaron a su madre y otros 15, con menos suerte, rozaron la Toyota Prado en la que iba ...

PANAMÁ. Rosario Godoy solo sabe que dos disparos tocaron a su madre y otros 15, con menos suerte, rozaron la Toyota Prado en la que iba con cuatro personas, entre ellas dos niños. Era viernes, 9:00 p.m., en la Transístmica sobre Villa Zaíta, un barrio tranquilo, de clase media del norte de la ciudad. Pero la apacigüidad acabó de pronto: dos agentes de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) detonaron sus armas, y revivieron así el debate sobre los procedimientos de este ala policial.

La misma noche en la que el Ministerio Público reconstruía el asesinato de dos menores, a manos de la Policía Judicial, en San Carlos, Godoy, una profesora universitaria, vio pasar el horror a su lado.

Un supuesto agente le pidió su identificación, sin él portar una. Ella tuvo recelo y siguió. El policía la persiguió y entonces disparó. Villa Zaíta, como cualquier barrio de la ciudad en plena quincena, vivía su nirvana comercial.

Qué pasó es una duda que aún gravita. Por qué un policía, sin más, las detiene y dispara, es otra.

Las versiones de lo sucedido chocan y desnudan de nuevo las incongruencias de la institución.

La Policía Nacional asegura que intentaba desarticular (y desarticuló) a una banda de secuestradores. Las mujeres no eran parte de ella, pero recibieron lo peor.

EL ‘ERROR’

Según la entidad, el seguimiento se hacía tras la retención de dos israelitas y un panameño, caso que investiga la Fiscalía contra el Crimen Organizado. Sin aclarar cómo termina disparando a un auto que no tenía que ver, asegura que los proyectiles impactaron el glúteo y muslo izquierdo de una anciana (en este caso, la madre de Godoy, Leyda Núñez, de 64), y roza el muslo izquierdo de otra mujer (Rosario Godoy, de 47).

‘Se está recabando información para esclarecer el hecho’, argumenta en un comunicado en el que minimiza el incidente frente a la operación policial, tal vez por la experiencia del caso San Carlos, que puso a la entidad en el foco de las críticas ciudadanas. No había justificación para que la policía disparara si sabe las reglas, explicaba Jaime Abad. Mientras, Gustavo Pérez dudaba del entrenamiento que le dan a los nuevos agentes.

Fuentes policiales sostienen que en lo de Villa Zaíta hubo un error, fundamentado, según ellos, en que ahora todos los delincuentes usan de señuelos. En este caso, parecían querer acabar con un supuesto falso banderín: las llantas del auto quedaron desinfladas, el vidrio trasero roto, el guardafango trasero desapareció, y los faroles terminaron despedazados.

El ‘error’ ha quedado registrado en la corregiduría de Las Cumbres, esperando a ser elevado a una instancia con mayor rango.

‘La DIJ se le está saliendo de las manos al director de la Policía’, insistió en su facebook el exdirector policial Ebrahim Asvat.