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30 de Mar de 2020

Nacional

‘Mano dura’ para los aguiluchos

PANAMÁ. Al parecer el simbólico legado de la lucha de los aguiluchos por el rescate de la soberanía nacional ya solo se encuentra impres...

PANAMÁ. Al parecer el simbólico legado de la lucha de los aguiluchos por el rescate de la soberanía nacional ya solo se encuentra impreso en los libros de historia.

Hoy las gestas estudiantiles del llamado ‘Nido de Águilas’ —el Instituto Nacional— han adquirido un matiz muy distinto al que enarbolaron sus antecesores.

Los mecanismos de protestas han variado. Estudiantes encapuchados no solo se manifiestan con palos y piedras, ahora también usan herramientas de construcción, bombas explosivas de fabricación casera y hasta se habla de infiltrados (entre los que no se descarta la influencia de miembros de pandillas), mayores de edad que ‘azuzan al estudiantado para protestar sin sentido’, ha sido la denuncia que no se cansa de repetir la ministra de Educación, Lucy Molinar.

¿Pero quién le pone el cascabel al gato? Aixa Gómez, presidenta de la Federación de Padres de Familia, cree que la primera responsabilidad recae en los padres de familia. Son ellos los que tienen que hacer conciencia de los daños materiales que ocasionan sus hijos. La madre de familia dice que siente pena ajena, sobre todo porque hay padres que se hacen de oídos sordos y en el ambiente se percibe ‘a niños huérfanos de padres vivos’.

El segundo y tercer eslabón de responsabilidad se ubican en las autoridades del Ministerio de Educación y policiales, pues, agrega Gómez: ‘hay que poner mano dura, porque para nadie es un secreto que hay mayores de edad detrás de estas manifestaciones’.

En lo que va del año la práctica se ha repetido por más de una decena de veces. Los estudiantes cierran la calle, queman basura, vandalizan autos. Ahora las protestas han tocado a los vecinos del área.

‘Vivimos en pánico, cuando salen a protestar a los estudiantes no les importa con nadie, gritan palabras soeces están violentos y tememos por nuestra vida’, relata María, una jubilada que vive en uno de los edificios cercanos al histórico plantel.

María dice que cuando los aguiluchos se tiran a la calle sus vecinos no se atreven a salir de sus casas y despierta el temor de que agredan a sus familiares que están afuera haciendo algún mandado.

A pesar del inicio de procesos judiciales a muchos estudiantes y hasta la expulsión de más de 20 en lo que va del año, hay grupos que insisten en salir a la calle. Nada los frena.

Las protestas se han convertido en el pan nuestro de cada día. Tal parece que los esfuerzos de las unidades policiales y de las autoridades del Meduca aún no han logrado ponerle punto final a las pasiones de los estudiantes institutores.