07 de Dic de 2022

Nacional

Constante lucha por la vida

Cuando las ganas de vivir y de ver el sol cada día le ganan a la adversidad, al dolor y al sufrimiento de un ser humano que enfrenta una enfermedad

Constante lucha por la vida
Constante lucha por la vida

El pensador y político Mahatma Gandhi dijo en una ocasión ‘vive como si fueras a morir mañana'. Esa es la filosofía de vida de María Elena Mena Orta, una paciente de cáncer que ha tenido que lidiar con la enfermedad por más de ocho años. Ella luce delicada, sonríe a menudo, pero sus ojos grandes y expresivos, en ocasiones, reflejan una infinita tristeza. A pesar de sus dolencias, María Elena no se rinde, ama la vida y estará luchando contra su enfermedad hasta el último día de su existencia. Al despertarse, lo primero que hace es servirse una taza de café para luego dirigirse al balcón de su apartamento a ver el Sol y darle gracias a Dios por permitirle vivir un día más. Es catedrática en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, trabajo que le encanta porque, según dice, cuando está frente a sus estudiantes se le quitan todos los malestares. María Elena habla pausado, con una dicción perfecta. Le aconseja a todos que velen por su salud y, lo más importante, que se realicen sus exámenes cada año, porque la prevención es primordial, salva vidas, esa vida que nos han regalado y que si no la cuidamos, se puede acabar cuando menos lo esperamos. Su gran soporte en todos estos años ha sido su familia, especialmente su esposo, Erick Molinos, quien la anima cada día para que vaya al trabajo y asista a otras actividades sociales; y su madre, quien se ha convertido en su enfermera.

¿CUÁNDO LE DETECTARON EL CÁNCER?

En septiembre del 2009, una noche de viernes le comento a mi esposo que tenía una bolita en el seno derecho desde hacía algunos días y que eso me parecía raro. Cuando él me examinó, ya que mi esposo es ginecólogo, me dice: ‘esto está muy raro, así es que el mismo lunes tempranito nos fuimos a que hicieran una mamografía y un ultrasonido y allí la radióloga, que es colega de él, se dio cuenta de que tenía imágenes que sugerían cáncer de mama. En ese momento tenía 35 años. El año anterior, cuando tenía 34, llamé a la aseguradora para participar en la campaña que hacen en el mes de concienciación y prevención del cáncer, y le realizan exámenes a las mujeres a precios módicos, y me dijeron no, porque tenía 34, por lo que tenía que esperar un año más. Quizá si me lo hubiera hecho antes, las cosas hoy fueran diferentes. Bueno, a partir de allí vino todo el proceso de cirugía y tratamiento de la enfermedad, que en mi caso se ha complicado desde el 2009 hasta el presente.

LA OPERACIÓN EN QUÉ CONSISTIÓ, ¿LE TUVIERON QUE QUITAR EL SENO?

Sí, porque cuando me hicieron los estudios, se dieron cuenta de que tenía presencia del cáncer en la parte de abajo del seno y detrás de la aureola, entonces como ya estaba en dos lugares, y con los ganglios comprometidos, el doctor decidió hacerme una mastectomía radical. Después que tuve todas las conversaciones con el cirujano plástico, decidí que me hicieran una reconstrucción con mi propio cuerpo y no usar implantes mamarios de reconstrucción.

DESPUÉS DE ESO, ¿QUÉ PROCEDÍA?

Todo el proceso de quimioterapia y radioterapia para aniquilar las posibles células que podían quedar por allí en el organismo. Durante ese primer período, hice todo el ciclo completo, me fue muy bien. Pero ya después que uno pasa las quimioterapias y las radioterapias, le mandan un medicamento en pastilla, por cinco años y con exámenes periódicos.

¿EN SU CASO, PASARON LOS CINCO AÑOS SIN CÁNCER? ¿QUÉ SUCEDIÓ?

Antes de llegar al quinto año de remisión, cuando me hicieron los chequeos de ese momento, yo estaba teniendo muchos dolores en la espalda y mi esposo me recomendó que fuéramos al médico para que me tomaran radiografías en la espalda, ya que esos dolores no eran normales y entonces allí el doctor se dio cuenta de que había desarrollado una metástasis ósea de cáncer.

SIGUIÓ SIENDO PACIENTE DE CÁNCER…

No llegué a la remisión, seguí siendo una paciente de cáncer, ahora con cáncer en los huesos. Mi esposo me dijo: ‘Bueno, María Elena, si te iba a dar metástasis, el mejor lugar donde te podía dar era en los huesos, porque no es ningún órgano blando vital, sino que está dentro del esqueleto y uno lo puede sobrellevar. En el 2016 me da una neumonía, como le puede dar a cualquiera y dentro de los estudios que se hacen, aparecen nuevos hallazgos: me encuentro con la noticia de que no sólo tengo metástasis ósea, sino que padezco metástasis en el hígado, la glándula suprarrenal y los pulmones'.

¡CÓMO VA A SER…!

‘Cuando me hicieron los estudios, se dieron cuenta que tenía presencia del cáncer en la parte de abajo del seno y detrás de la aureola; entonces, como ya estaba en dos lugares, y con los ganglios comprometidos, el doctor decidió hacerme una mastectomía'.

La situación se complica, pero aún así me mantengo haciendo mi vida profesional, activa… Y en el último mes del año pasado me salió una metástasis en piel, en la sien izquierda. Allí me había sentido como una especie de granito que no se rompe, como si fuera una espinilla, pero iba creciendo y creciendo, hasta llegar al tamaño de una lenteja. Resultó que era metástasis en piel y le contesté al oncólogo: ¡Otra más…! Otra raya más para el tigre, ¡Dios mío!. Y allí sí que casi me derrumbo, sentí que eran muchas cosas juntas, pero mi neumólogo me dijo: ‘Tienes que estar agradecida y feliz porque eso nos va a permitir, como está en piel, poder extraerlo y estudiarlo, sin una mayor invasión de tu cuerpo'. Resultó que el cáncer había mutado. Y, a raíz de eso, desarrollaron otra nueva estrategia de ataque, que es por la que estoy pasando ahora y que un poco es como la que tuve al inicio del 2009, con la ‘quimio' tradicional. A partir de allí ha venido esta tercera, cuarta etapa... ya ni las cuento, del comportamiento de la enfermedad.

PERO, ¿SIGUE TRABAJANDO ACTUALMENTE, A PESAR DE TODO?

Sí, sí, sí. No he dejado de pensar en que mientras hay vida, hay que vivirla.

Y EN LA MAÑANA CUANDO SE LEVANTA PARA IR AL TRABAJO ¿CÓMO SE SIENTE? ¿TIENE ÁNIMO PARA IR, A PESAR DE SU CONDICIÓN?

Mis mañanas no son malas, despierto con hambre, así que voy directo a preparar el café y lo otro que hago es ir al balcón, desde donde veo salir el sol… le doy gracias a Dios por un día más de vida. Después el día arranca bien.

¿QUÉ MENSAJE LE DA A LA GENTE?

Primero que nada, que la prevención en salud es muy importante, nadie se va a preocupar más por uno que uno mismo. Entonces es responsabilidad de cada uno de nosotros estar pendientes de cómo se está comportando nuestro cuerpo.

Y A LOS ENFERMOS DE CÁNCER, ¿QUISIERA DECIRLES ALGO?

Hay que enfrentar la enfermedad de manera positiva, eso ayuda. Si uno se deja caer, se enferma más y se siente peor. Esto nos abruma, sí, pero no podemos vivir abrumados todos los días, porque tenemos padres, hijos, amistades, y tenemos una vida por vivir.

LA VOLUNTAD DE VIDA

María Elena ha superado impensables obstáculos con tenacidad

Nombre completo: María Elena Orta

Nacimiento: 18 de octubre 1973, La Habana, Cuba

Ocupación: Catedrática de la Universidad de Panamá

Creencias religiosas: Católica

Cónyuge: Erick Molino García

Resumen de su carrera: Universidad Nacional de Panamá, licenciada en teatro y maestría en actuación. Trabaja en la universidad desde el 2003, y actualmente es directora del Departamento de Arte Teatral de la Facultad de Bellas Artes. Catedrática de actuación de la facultad. Forma parte del Grupo Yorick como directora, fundado desde 1998, que produce una obra de teatro al año. Actriz en televisión y cine.