23 de Feb de 2020

Política

Sala de espera del presidente

PANAMÁ. El segundo piso del Super 99 de Costa del Este, donde están las oficinas del partido Cambio Democrático, se han convertido técn...

PANAMÁ. El segundo piso del Super 99 de Costa del Este, donde están las oficinas del partido Cambio Democrático, se han convertido técnicamente en una oficina de empleo para políticos que van en busca de un puesto ministerial o de dirección pública.

Ayer viernes, entre las 10:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde desfilaron por este lugar, una cantidad de figuras públicas, todas ellas, bien vestidas y perfumadas, buscando seducir al hombre del momento, el presidente Ricardo Martinelli, quien atendía en su oficina. La ex diputada Mariela Jiménez, la ex alcaldesa Mayín Correa, Alma Cortez, Víctor Juliao, Aníbal Galindo, Gustavo Pérez, Gloria Moreno de López, Frank De Lima, Guillermo Ferrufino. El vicepresidente electo Juan Carlos Varela, Rafael Bárcenas, el infaltable Jimmy Papadimitriu, todos ellos salían y entraban de las oficinas o simplemente esperaban un minuto de atención. Son horas febriles en Cambio Democrátco y apenas faltan horas para el momento clave: el domingo, el nuevo presidente presentará su gabinete.

LA SALITA DE ESPERA

Algunos de los presentes ya tienen sus posiciones aseguradas dentro de lo que será el nuevo gobierno, mientras otros, los más, están a la expectativa o en busca de un nombramiento. Precisamente para estos últimos, se habilitó especialmente una salita de espera. Mientras los hombres de confianza tenían vía libre a las oficinas de la transición, otros en cambio, enfrentaban el vía crucis de no saber si serían atendidos.

El objetivo final era atravesar una puerta oscura, con un sistema de seguridad como el de los aeropuertos, detrás de la que trabaja Martinelli.

En esa sala estuvo la ex diputada Mariela Jímenez, quien se mantuvo ahí por 4 horas mirando la puerta, hasta que se retiró.

En otra sala, los periodistas estaban a la espera de lo que dijeran los políticos. Jimmy Papadimitriu, la mano derecha de Martinelli llegó a las 10:00 de la mañana.

- Jimmy, una pregunta- le dijo una colega de la televisión.

- Déjame que entro, me peinó y hablamos tranquilos- fue su respuesta. Jamás salió. ¿Habrá perdido la peinilla?

Mayín Correa, quien entró a paso muy rápido, evitó la condena de la salita. Sin mucho protocolo pasó directamente hacia la oficina de Martinelli. Estuvo allí una hora.

El que sí habló sin problemas fue el vicepresidente y futuro canciller Juan Carlos Varela. “Las primeras reuniones serán a partir del lunes 11 de mayo. Serán para tratar temas del Ministerio de Economía y Finanzas, Ministerio de Relaciones Exteriores y la Autoridad del Canal”, comunicó.

A medida que unos llegaban, otros salían. Aníbal Galindo fue uno de ellos. “Yo le acabo de informar a Martinelli, que no puedo aceptar el Ministerio de Gobierno por razones personales y profesionales”, comunicó sin que le temblara la voz.

Víctor Juliao, quien en campaña utilizó el slogan “de los buenos quedamos pocos”, parece seguir en campaña y posó para los fotógrafos como un modelo. La abogada Alma Cortez, a su entrada, también fue abordada por la prensa. "Voy a pedir permiso para dar una entrevista", dijo. Nunca regresó.

EL COMBO DE LOS PAYS

Más tarde llegaron los hombres que, bien podríamos llamar el "combo pay". Harán suspirar a más de una, cuando estén en sus respectivos puestos: Guillermo Ferrufino, Gustavo Pérez y Rafael Bárcenas, tres hombres jóvenes, y con puestos claves dentro del gobierno. Ferrufino, en el Ministerio de Desarrollo Social, Bárcenas en la dirección de Aeronáutica Civil, y como si la historia de repitiera, otro “cocobolo” para la Policía. No, no es Rolando Mirones, es Gustavo Pérez.

A las 2:00 de la tarde la doctora Gloria Moreno de López logró atravesar la salita de la muerte. Se entrevistó con Martinelli y al salir, declaró sin vueltas: “Yo ayudé a Ricardo Martinelli porque creo en él y tenía la ilusión de ser la ministra de la Salud, habíamos hablado de eso, respeto su decisión y seguiré apoyando", sentenció.

Mientras todo esto sucedía, dentro de la oficina, a la que muy pocos tenían acceso, Martinelli recibió una llamada. No era para solicitar un puesto en su gobierno. Se trataba de Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, quien lo felicitó por su triunfo. Hablaron 15 minutos. Martinelli empieza a sentir las brisas del poder.