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10 de Apr de 2020

Política

Rechazo sindical a Ley 30 alcanza punto máximo

PANAMÁ. El panorama se anticipa tenso. A partir del primer minuto del martes 13 de julio, una galería de sindicatos panameños paralizará...

PANAMÁ. El panorama se anticipa tenso. A partir del primer minuto del martes 13 de julio, una galería de sindicatos panameños paralizarán sus labores.

La ‘ley langosta’ se lleva, además, el logro de haber unido a sectores obreros que tenían al menos cinco años de estar distanciados.

Todo empezó la mañana del sábado, cuando en reuniones distintas el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO) y el Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos (Frenadeso) aprobaron una huelga nacional de 24 horas prorrogables. Ambos grupos exigen lo mismo que los indígenas de las bananeras de Bocas del Toro: que se derogue la Ley 30 de 2010, conocida como ‘ley langosta’. Frenadeso, además, convocó a una marcha el lunes 12 a las 4 de la tarde que partirá del Parque Porras hasta la Plaza 5 de Mayo.

La convocatoria es respalda por la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CONUSI), integrada por más de 50 mil trabajadores; la Asociación de Empleados de la Caja de Seguro Social, la Asociación de Empleados de la Universidad de Panamá, la Asociación de Maestros Independientes y la Asociación de Profesores de la República. También apoya el sindicato de obreros de la construcción (Suntracs), cuyas filas suman 60 mil obreros.

LLAMADO DE CONATO

El turno de la dirigencia de CONATO llegó poco después del mediodía. Además de apoyar la huelga, acusó al gobierno de ‘persecución sindical’.

‘Convocamos a todos los trabajadores y a la población en general para realizar una huelga y desobediencia laboral hasta que se derogue la Ley 30’, indicó el comunicado de CONATO.

La huelga también es apoyada por la ULIP, que aglutina a ambientalistas; la Asociación de Educadores Veragüenses, el sindicato de la Coca-Cola, la Federación Independiente de Trabajadores Públicos y la Federación Auténtica de Trabajadores (FAT).

Además, este martes se espera la paralización en las escuelas públicas y varios colegios privados.

Sin embargo, la ministra de Educación, Lucy Molinar, aseguró que las clases en el país se mantienen con normalidad.

TENSIÓN SIGUE EN BOCAS

Al mismo tiempo, una reunión entre el vicepresidente Juan Carlos Varela; el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu; y los dirigentes bananeros en Changuinola se desarrollaba en la tarde de ayer.

El encuentro, que terminó sin avances sustanciales, fue precedido por una batalla en el puente entre Almirante y Changuinola.

Un grupo de 70 antimotines de la Unidad de Control de Multitudes (UCM) quedaron atrapados en una emboscada y sin municiones cuando intentaron tomar el control del puente Torres, sobre el río Changuinola en Bocas del Toro.

Los aborígenes —que protestan por la derogación o devolución de la Ley 30 a la Asamblea Nacional— llevaban cuatro días de haber sitiado el puente, que es el principal punto estratégico de entrada terrestre al distrito de Changuinola.

Ayer, la policía parecía haberlos sorprendido cuando los replegaron y detuvieron a 20 manifestantes. Pero, los restantes —unos 400— corrieron hacia atrás y reorganizaron la formación cubriéndose con hojas de zinc, madera y lata. La barricada policial avanzó hasta quedar en medio de dos pequeñas montañas. Desde esos altos, los nativos tiraban piedras y los que resistían frontalmente agarraban las bombas lacrimógenas y las tiraban de vuelta a los antimotines que no conocen el área.

La preocupación era notoria en el rostro de los agentes del orden público y más la decepción, pues estuvieron pidiendo municiones por un par de horas, pero llegaron tarde y no servían: ‘¡Puras cosas viejas!’, gritó un policía.

A pesar de que los antidisturbios lograron la evacuación del puente, tuvieron que retirarse después de cuatro horas de conflicto. Un representante del gobierno llegó y dijo: ‘por orden del ministro, tenemos que retirarnos’.

Un indígena herido gravemente fue evacuado en un helicóptero, otro fue detenido con la cabeza bañada en sangre. En el transcurso del día, las autoridades confirmaron su muerte. Se llamaba Virgilio Castillo, de 41 años.

SITIAN HOTEL SOLOY

En la capital, los enfrentamientos tampoco faltaron. La Policía Nacional montó una inusual persecución por Calidonia y la avenida Justo Arosemena para detener a dirigentes sindicales que intentaron protestar y apoyar la huelga del martes.

Unos 50 dirigentes fueron sitiados en el Hotel Soloy y solo pudieron salir luego de horas de negociación.