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05 de Mar de 2021

Política

Ngäbes firmes contra Barro Blanco, gobierno no cede

PANAMÁ. El reinicio del diálogo entre el gobierno y los ngäbes por el tema hidroeléctrico parecía un deja vu. Tal como ocurrió durante l...

PANAMÁ. El reinicio del diálogo entre el gobierno y los ngäbes por el tema hidroeléctrico parecía un deja vu. Tal como ocurrió durante las primeras dos semanas del mes, las discusiones naufragaron entre inmóviles posiciones: el Ejecutivo no quitó el dedo de la idea de desarrollar hidroeléctricas en las cercanías de la comarca Ngäbe-Buglé, y los indígenas insistieron en el cierre de esas centrales.

De hecho, el debate empezó a peligrar. Las tensiones subieron y, paralelamente, la posibilidad de que se rompa. El fondo de la discusión se centró en Barro Blanco, la hidroeléctrica que construye la empresa Genisa en las riberas del río Tabasará que colindan con el distrito chiricano de Tolé.

Mientras los indígenas exigen que sea cerrada porque afecta a más de 500 personas, el gobierno sostiene que el proyecto está fuera de los linderos de la comarca.

Diputados oficialistas plantearon la posibilidad de invitar a los directivos de Genisa al diálogo, pero los ngäbes los frenaron. Aunque la empresa vaya, dijeron los indígenas, no tendrán argumentos para convencerlos de que el proyecto no afectará a los residentes de las áreas anexas de su comarca. Y eso, aseguran, va en contra de lo que consagra la Carta Orgánica de Ngäbe Buglé.

INCIDENCIAS

Tras nueve días suspendido, el debate se retomó ayer sobre las 12 mediodía, con dos horas de retraso. Antes de ingresar al salón de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, donde se desarrollaron las discusiones, los indígenas mantuvieron piquetes en el parque del palacio legislativo. Esperaban que el gobierno llevara a la mesa una propuesta que los satisfaciera y concluyera el diálogo que mantienen desde mediados de mes, cuando accedieron a salir de las calles.

Casi una hora después los indígenas pidieron suspender la reunión -que prácticamente ha paralizado las funciones de toda la Asamblea- para concretar un encuentro con las autoridades de salud. A ellas, el fiscal ngäbe Alberto Montezuma exigió dar atención a los heridos por la represión en San Félix. El secretario del Ministerio de Salud, Félix Bonilla, respondió que saben de cuatro heridos: a dos se les dio de alta, uno está en el Hospital Santo Tomás y otro en el ‘Chicho’ Fábrega.

Las discusiones se retomaron sobre las 2:00 p.m. y se extendieron hasta las 5:00 p.m. La cacica Silvia Carrera salió poco antes.

EJECUTIVO, IRRITADO

Mientras los indígenas mostraban mínimas ganas de ceder, los del Ejecutivo empezaron escocerse. El ministro de Comercio, Ricardo Quijano, reclamó al final del debate que no podían seguir con diatribas. ‘Tengo muchas cosas que atender, por el Blackberry no puedo ver todo’.

Quijano se refirió así a la propuesta que hizo la dirigencia ngäbe de suspender el debate hasta hoy, a las 9:00 a.m., y que fue acogida. Las diferencias provocaron que el mediador de la Iglesia, monseñor José Luis Lacunza, se molestara y espetara: ‘si no quieren que siga de mediador, díganmelo’.

Mientras, el ambiente afuera de la Asamblea estaba tenso: obreros, universitarios y grupos indígenas mantenían trancados los accesos al recinto, en reclamo por una ley que limite la actividad hidroeléctrica en y cerca de Ngäbe Buglé. Gritaban consignas contra el gobierno.

FÁBREGA APELA A PLAN

Antes de volver a la mesa, el ministro de Gobierno, Jorge Ricardo Fábrega, propuso ante los medios locales estructurar un ‘plan de desarrollo de la comarca’.

Según Fábrega, en lugar de discutir sobre un proyecto hidroeléctrico, deberían ver el de desarrollo comarcal. Un discurso bastante parecido al que dio un día antes el presidente de la República, Ricardo Martinelli, y quien durante todo el día de ayer guardó el más completo y profundo silencio.