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24 de Jan de 2021

Política

Ngäbes y gobierno logran sus primeros acuerdos

PANAMÁ. Barro Blanco, el proyecto hidroeléctrico por el que los indígenas ngäbes pulsearon, será suspendido hasta tanto se realice un ‘p...

PANAMÁ. Barro Blanco, el proyecto hidroeléctrico por el que los indígenas ngäbes pulsearon, será suspendido hasta tanto se realice un ‘peritaje’ sobre su plan de manejo ambiental.

Así lo acordó ayer una de las mesas de trabajo que integran el diálogo entre los ngäbes y el gobierno que busca poner limitantes al negocio minero e hidroeléctrico en la comarca. Los acuerdos dieron vuelo a las discusiones, que aún ayer se mantuvieron en el más completo hermetismo.

El peritaje que, aseguraron las partes, será independiente, incluirá un reestudio de impacto ambiental y de uso de suelo de la hidroeléctrica, planteó el comunicado leído por monseñor José Luis Lacunza, mediador de las conversaciones.

Pero la mesa de diálogo no determinó cuánto tiempo tardará ni cuándo empezará ese estudio. Tampoco anunció cuán determinante será en la decisión de frenar o no la planta permanentemente, tal cual lo exigen los indígenas.

REUNIONES EN UNA SEMANA

La duración del análisis quedó pendiente para la próxima reunión. Esta será, informó el obispo Lacunza, el próximo lunes 12. Es decir; habrá un receso de una semana.

El gobierno y los ngäbes lo decidieron así tras acordar —en papel— que los próximos proyectos hidroeléctricos que estén en los linderos de la comarca o en sus áreas anexas, completa o parcialmente, deberán pasar por una serie de filtros populares. Dependiendo de su ubicación e impacto, el Congreso General, Regional o Local deberá aprobarlo, así como en un referéndum entre los pobladores afectados.

Además, ratificaron la derogación de la ley que creó la empresa estatal Codemin, ideada para la explotación del yacimiento de cobre Cerro Colorado, así como la cancelación de cualquier concesión minera como la prohibición de proyectos de minería metálica en la zona.

SESIÓN ‘EXPRESS’

La reunión de ayer fue la más corta desde que el diálogo se mudó a la sede de las Naciones Unidas en Panamá.

Monseñor José Luis Lacunza y un grupo de ngäbes salieron del edificio y leyó el comunicado (tal cual lo han hecho desde el sábado) poco antes de las 4:30 de la tarde, apenas cincho horas después de haber arrancado. El tope que se habían propuesto las partes era las 6:00 p.m.

Ayer mismo el también obispo de la Diócesis de David se reintegró a las negociaciones. Por la Iglesia católica estuvo el fin de semana el propio monseñor José Domingo Ulloa.

Pero mientras los indígenas y el gobierno seguían discutiendo, los efectos de la represión policial para que la vía Interamericana en el oriente de Chiriquí fuera reabierta y hubiera un sucesivo diálogo, empezaban.

En la Procuraduría de la Nación, la sociedad civil presentó el informe sobre las violaciones a las garantías fundamentales en la intervención policial, y pidió que se empiece una investigación. (Ver nota relacionada).

Además, en San Félix, un grupo de ngäbes conmemoró el primer mes de la intervención policial que dejó muerto a Jerónimo Rodríguez Tugrí. Al filo de una nublada mañana, los buko day (policías comarcales) hicieron un sepelio simbólico con velas. Fue un acto solemne: guardaron un minuto de silencio por el ‘domingo negro’.