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07 de Apr de 2020

Política

Despacho con más de $3.5 millones

PANAMÁ. Abonar el camino de su candidatura vicepresidencial resulta una jugada demasiado fácil para Marta Linares de Martinelli. Le dará...

PANAMÁ. Abonar el camino de su candidatura vicepresidencial resulta una jugada demasiado fácil para Marta Linares de Martinelli. Le dará color a la campaña oficialista al instante y sin mucho esfuerzo ni tropiezos. Tiene todos los recursos para enfrentar esta batalla política que entra en su fase crucial.

No solo cuenta con la unción política de su millonario esposo y empresario Ricardo Martinelli, quien además de ser el presidente de la República es el mandamás en el partido que él mismo fundó: Cambio Democrático.

Además, Linares de Martinelli se mantendrá al frente del Despacho de la Primera Dama, una dependencia del Ministerio de la Presidencia, y no porque ella se aferre al cargo, sino porque nada la obliga a dejarlo. Al fin de cuentas, no es funcionaria del Estado.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

Ayer, el mandatario de la Nación lo dejó claro. Su esposa seguirá al frente del Despacho de la Primera Dama mientras él sea presidente.

Desde esta perspectiva, representantes de la sociedad civil aseguran que Marta Linares de Martinelli ha quedado entre la espada y la pared; es decir, entre lo que la Ley le permite y lo que la ética mandata.

Angélica Maytin, presidente de Transparencia Internacional, es de esta hipótesis. ‘La señora Marta Linares no ocupa un cargo de elección popular; por tanto, por ética debe renunciar; de lo contrario, si sigue entregando donaciones o inaugurando obras, puede ser considerado como proselitismo, no importa si no recibe remuneración por su labor’.

Y aunque la primera dama no es asalariada del Estado, en estos cinco años ha tenido acceso en el Despacho a un presupuesto de más de $17 millones.

Desde el 2010 hasta la fecha manejó un presupuesto anual de $2.5 millones en inversión más casi un millón de dólares anuales en planilla de funcionarios permanentes. Se desconoce cuánto se ha invertido en otros rubros, como pagos de servicios públicos (luz, agua y teléfono), viáticos, entre otros.

UNA JUGOSA PLANILLA

En la página web del Despacho de la Primera Dama se detalla que hay emplanillados de forma permanente unos 78 funcionarios.

De estos, cuatro reciben los sueldos más jugosos: $4,500 al mes. En esta reducida y privilegiada lista de directores aparece María del Pilar de Moncada —esposa del magistrado de la Corte Suprema de Justicia Alejandro Moncada Luna—. El salario más alto es de $5,000 mensuales y lo devenga Aura del Carmen De León, jefa de la Oficina de Asistencia Privada de la Primera Dama.

Con este presupuesto y los programas que impulsa el Despacho, para el constitucionalista Miguel Antonio Bernal es obvio que al no abandonar esa dependencia ella misma se está contradiciendo.

‘TIENE QUE SALIR DEL DESPACHO’

‘Desde las ocho de la mañana de hoy (ayer) debió haber salido del Despacho, pues si sigue ahí estaría promocionándose con recursos del Estado’. Para el jurista Bernal sí hay una limitación jurídica. Asegura que Linares de Martinelli estaría cometiendo ‘un peculado de uso’ y violando otros artículos del Código Electoral; haría ‘proselitismo’, afirma.

Fernando Aramburú, presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), dice que el asunto hay que mirarlo más hacia la raíz.

El empresario sigue comentando las ironías de la Constitución panameña. Lo reflexionó ayer, muy temprano con su esposa y luego con los periodistas: ‘¿cómo es posible que (la Constitución) no permita correr a mi cuñado, pero sí a mi esposa?’, se pregunta.

El gran reto de Marta lo simplifica de manera metafórica: ‘la mujer del César no sólo tiene que serlo, además debe parecerlo’.

CONTRADICCIONES DEL CAMBIO

Parece que la primera dama no piensa abandonar el Despacho, aunque mucho antes de haber llegado a la Presidencia, su esposo prometió que lo eliminaría.

En el plan del gobierno del Cambio, con el eslogan: ‘entran limpios y salen millonarios’, el eje de corrupción proponía que ‘para evitar el descontrol’ de los dineros públicos se eliminarían el Fondo de Inversión Social y la partida presupuestaria del Despacho de la Primera Dama.

Martinelli ganó las elecciones y no cumplió su promesa. Hoy, su esposa seguirá con más de un sombrero: el de candidata y el de primera dama.