Temas Especiales

29 de Oct de 2020

Antonio Saldañaopinion@laestrella.com.pa

Opinión

La incertidumbre colectiva

El gobierno actual arribó al poder con un raquítico 33% del electorado de los comicios del pasado mayo de 2019, ello obligaba a legitimar el mandato en el ejercicio de sus funciones

La “falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo”, el “desconocimiento que se tiene acerca de lo que sucederá en el futuro” o la falta de certidumbre, certeza o evidencia sobre algo o sobre el futuro; es lo que se denomina incertidumbre. Individualmente esto nos ocurre a todos, en distintos momentos y por diferentes causas, por ejemplo, falta de empleo, de salud, dinero, etc.

Otra cosa muy diferente es la incertidumbre colectiva por la ausencia de información veraz sobre el rumbo de la economía del País o sobre el porqué del abandono de una administración eficiente, eficaz y transparente de la cosa pública; como evidentemente ha sucedido por la inapropiada conducción del gobierno en 15 meses de su ejercicio, siete de los cuales hemos estados sometidos al “encierro” autoritario y a la furia de la pandemia. El gobierno actual arribó al poder con un raquítico 33% del electorado de los comicios del pasado mayo de 2019, ello obligaba a legitimar el mandato en el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, desde un principio se reflejó un carácter personalísimo, clientelismo político a dos manos, opacidad en las actuaciones y falta absoluta de consulta a los gobernados, al soberano popular, al poder constituyente, al pueblo panameño; tal y como quedó demostrado con la promesa electorera de convocar a una constituyente.

Por otro lado, no es exacto decir que la crisis económica sin horizontes que hoy se vive, es producto exclusivo de la COVID-19; el “buen gobierno” recibió un Estado con un déficit fiscal por el orden de los dos mil millones de dólares, un crecimiento económico en descenso, una deuda pública de 45 puntos de la relación deuda/PIB y un desempleo abierto por el orden del 7%. Lo que ha hecho la “peste” es reflejar la sombra de los actores gubernamentales y agudizar la crisis de poder de la plutocracia. En lugar de proceder a una racional y efectiva contención del gasto público y convocar a un diálogo nacional; varias instituciones del gobierno se vieron envueltas en escandalosos negociados, mismos que hasta la fecha no han sido dilucidados, sin lugar a dudas razonables, por parte de los contribuyentes.

Veamos las escandalosas cifras del endeudamiento del Estado y su uso en los últimos quince meses. Dixit el politólogo Carlos Guevara Mann: “Cuando entró el Sr. Cortizo (1 de julio de 2019), la deuda pública tenía un saldo de 26 mil 612.5 millones de dólares. Trece meses más tarde—al 31 de julio de 2020, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas—el saldo había crecido a 33 mil 466.4 millones de dólares. Los 6 mil 853.9 millones de aumento en ese lapso representan un incremento del 26%.” Pero también ha modificado significativamente la relación Deuda/PIB que hoy esta aproximadamente en 52 puntos y el desempleo se ha disparado a 25% de la población económicamente activa. Adicionalmente, y lo más grave, es que el endeudamiento público se ha dedicado mayoritariamente a pagar una abultada planilla burocrática, en gran medida producto del astronómicos salarios en la cripta gubernamental, el clientelismo y nepotismo oficial. No es posible que en medio de las grandes dificultades que viene padeciendo una parte importante de las familias panameñas el gobierno nacional se dedique a derrochar a raudales el dinero que al final de cuentas tendrá que pagar el contribuyente.

Adicionalmente, nos abocamos -literalmente hablando- al colapso de la CSS, producto del probable impago de pensiones en el año 2025, del programa de Invalidez Vejez y Muerte. Como también por causa de la desastrosa negociación con la empresa constructora transnacional de la “Ciudad Hospitalaria”, que podría conllevar la pérdida de miles de millones de dólares. “Amén”, del supuesto “negociado” de 268 millones de dólares, denunciado públicamente tiempo atrás.

¿Dónde quedó la cacareada contención del gasto público? ¿Qué hizo el buen gobierno con la Constituyente? ¿Cuándo convocará al “Diálogo para la Salvación Nacional”? ¿En qué se gastó SIETE MIL MILLONES DE DÓLARES, adquiridos en 13 meses a título de deuda pública? ¿Qué va a pasar con la CSS? ¿Cómo vamos a sobrevivir a la pandemia? ¿Y, qué de la transparencia del gubernamental? Ese y no otro, es el significado real y semántico de la incertidumbre colectiva que hoy vivimos la mayoría de los panameños, por supuesto, con la excepción de la cúpula del “buen gobierno”. ¡Así de sencilla es la cosa!