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02 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Secuestro a la libertad

El Periódico nació de la iniciativa de un pequeño grupo de profesionales periodistas e inversionistas. El Periódico ha abordado importan...

El Periódico nació de la iniciativa de un pequeño grupo de profesionales periodistas e inversionistas. El Periódico ha abordado importantes temas en sus portadas, demostrando que no sucumbe delante de los poderes económicos.

Sin embargo, al parecer la objetividad y el relato imparcial sin medias palabras ha incomodado a uno de los más importantes personajes del negocio inmobiliario, Herman Bern Pittí, sobre quien publicamos en nuestra última portada un trabajo investigativo bajo el título “Pobre millonario”. La investigación nació luego de que recibimos las declaraciones de rentas de Bern de un anónimo, y debidamente verificada su autenticidad en el Ministerio de Economía y Finanzas, se publicó la información.

En la edición -número 77- dejamos constancia de que Bern, a pesar de todos los millonarios negocios a los que se vincula, sólo declaró en 2006 y 2007, $39 mil de ingresos. Si a esto le sumamos el hecho de que se trata de un magnate del mercado inmobiliario amasando una fortuna de cientos de millones, su declaración es una afrenta a los panameños que aportan sus impuestos al bienestar de la Nación.

Luego de este escrito noticioso, Bern interpuso ante el Juzgado Undécimo de lo Civil un secuestro en contra de la empresa distribuidora de El Periódico, Editora Gráfica del Pacífico, S.A.; el director editorial, Omar Wong Wood, y el periodista Juan D. González Caballero, por la suma de un millón 150 mil dólares en el tácito intento de silenciar este medio. El secuestro se llevó a cabo el 5 de septiembre. Para hacer efectivo el secuestro, Bern, el mismo que sólo declaró $39 mil de ingresos al año en sus declaraciones juradas de renta, debe haber consignado una fianza aproximada de $300 mil, el equivalente de casi diez años de sus ingresos conforme el promedio declarado en los últimos dos años.

Esta actitud de Herman Bern evidencia un acto prepotente y su decidido interés de ocultar toda la verdad sobre sus negocios y atacar la libertad de expresión. Esta situación no debe ser tomada a la ligera. Debe ser censurada y rechazada de la manera más enérgica posible por tratarse de una afrenta contra el principal fundamento de la democracia: La Libertad de Expresión.