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03 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Identidad de Panamá en peligro

La identidad es un concepto lógico, pero también aplicable a lo cultural y lo social.

La identidad es un concepto lógico, pero también aplicable a lo cultural y lo social.

En el primer caso A=A, el segundo caso corresponde a una comunidad de hombres y mujeres, que tienen los mismos sentimientos y se sienten ser ellos mismos, incluyendo la naturaleza que les rodea. Esa sociedad se siente ser ella misma con características propias y bien definidas. Sus pobladores son conscientes de sus propios valores. Sin embargo, cuando factores internos o externos intervienen alterando o cambiando esa estructura, podemos decir que está en peligro esa identidad.

Con sólo asomarnos a nuestro entorno natural y social nos llegamos a percatar del hecho relevante de que Panamá se ve amenazado por un cúmulo de situaciones y de factores que están condicionando la pérdida de nuestra identidad nacional. Razones y motivos altamente significativos nos hacen pensar que este asunto de la gradual pérdida de nuestra identidad nacional lo podemos detectar en cosas como el irrespeto a nuestro entorno natural, tales como las constantes arremetidas contra los bosques, praderas y llanuras en nuestro territorio, así como las reiteradas agresiones contra la rica y extraordinaria fauna representada por animales de muchas y variadas especies y que sobrepasan el conjunto de todas las especies de Norteamérica.

Se llama aquí la atención sobre la necesidad de saber y estar al tanto de que la idea de identidad nacional no es una metáfora, sino que es un sentimiento que se tiene en los más recónditos repliegues de la conciencia humana y que, en consecuencia, dicho sentimiento está unido a todos aquellos elementos de la Naturaleza que en una y otra forma determinan el ser mismo de nuestra personalidad, así como el ser de nuestra manera de percibir y conocer la viviente realidad del mundo natural.

Lo que pretendemos destacar aquí es que en nuestro país se ha desatado toda una serie de atentados ecológicos hasta el punto de que en su conjunto y en sus intenciones constituyen realmente acciones criminales contra la naturaleza y que se convierten en atentados y delitos en contra de las personas.

Con sólo saber nosotros que no se respetan los principios y leyes ecológicas nacionales y que hasta en las mismas autoridades encargadas de proteger las playas, ríos, lagos y quebradas no se observa el menor interés en proteger el entorno natural, dando luz verde a construcciones monumentales que desfiguran el panorama natural. Estas acciones no pueden dejar de ser consideradas como delitos por omisión y, en consecuencia, como factores que alientan y estimulan la gradual pérdida de identidad nacional, sobre todo porque lo nacional no es sólo el himno, la bandera o el escudo. La identidad panameña, repetimos, se ha venido construyendo, paso a paso, con los factores sociales, históricos y naturales que han llegado a formar un gran entramado nacional.