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03 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El IN y el proyecto de Nación

Todos los años los panameños tienen que defender el país contra los enemigos del proyecto de nación. Como siempre la batalla se centra e...

Todos los años los panameños tienen que defender el país contra los enemigos del proyecto de nación. Como siempre la batalla se centra en el Instituto Nacional, donde el gobierno reprime a los estudiantes y expulsa a sus dirigentes.

El Instituto Nacional es precisamente lo que su nombre indica. Fue creado por los próceres liberales de la República hace cien años para sentar las bases de la nación panameña.

Muchas generaciones han dado lo mejor de sí para realizar el proyecto nacional. Quizás la más heroica fue la de 1964. Pero no hay que ignorar las anteriores, ni las posteriores y, mucho menos, la actual.

Por otro lado, hay un proyecto antinacional que nace con la independencia de 1903. Es un proyecto de ser una colonia norteamericana —ni siquiera otra estrella—, dedicada a saquear el tesoro nacional y a explotar a los trabajadores del “arrabal” y del interior del país.

En la actualidad, el proyecto antinacional se encuentra en el poder y controla todos los medios de comunicación.

El proyecto antinacional que levantan actualmente los medios de comunicación, los partidos políticos, el Gabinete junto con su presidente, los diputados en la Asamblea, no es homogéneo ni tampoco es sólido.

Hay muestras de fracturas en su fachada y en su estructura.

La desigualdad — tan obvia y a la vista— la discriminación y la explotación son los tres retos que enfrentan los medios todos los días. Deben cubrirlos, justificarlos e, incluso, legitimarlos como obra de algún dios mítico creado en las cajas registradoras de los banqueros locales y sus amos extranjeros.

Por eso cuando los estudiantes del Instituto Nacional se apropian de las consignas y levantan el proyecto nacional, para lo cual es convocada toda la juventud del país, los gobiernos de turno los reprimen y encarcelan.

Los sujetos represores son tan víctimas como sus victimarios. Rectores, ministros, policías son apenas peones en los juegos de quienes se creen dueños del país.

El pueblo se organiza, con sus batallones estudiantiles en la vanguardia, para asumir la dirección del país y hacer realidad el proyecto de nación.

Los ideólogos arrimados al poder desaparecerán de la misma manera que se esfumarán sus proyectos mineros, ventas de islas y playas, así como la privatización del agua, salud y seguridad social.

Durante las heroicas jornadas de enero de 1964 los “aguiluchos” del Instituto fueron atacados por los medios por ofrecer sus vidas a la Patria y sus conocimientos al proyecto de Nación.

La ofensiva antinacional jamás se ha detenido. Sin embargo, el pueblo trabajador y sus hijos que asisten de manera disciplinada a los colegios, no descansarán hasta que se haga justicia.

Los enemigos de los institutores no hacen historia. ¿Dónde están?

En cambio, el pueblo le ha levantado los monumentos más gloriosos a los jóvenes estudiosos que jamás han arriado las banderas de lucha por la justicia y por el proyecto de nación al cual aspiran todos los trabajadores.