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21 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Debemos estar preparados

Términos como “inflación”, “deflación”, “recesión”, “depresión”, y algunos otros no son más que formas para identificar los distintos fe...

Términos como “inflación”, “deflación”, “recesión”, “depresión”, y algunos otros no son más que formas para identificar los distintos fenómenos que en un momento aquejan la salud de las economías.

En su estrepitosa caída la economía de los Estados Unidos amenaza con arrastrar consigo a las economías de los países emergentes y hasta de los más estables del Viejo Continente, junto con los gigantes asiáticos y del Oriente Medio, que ya comienzan a sentir los efectos de la recesión norteamericana, una calificación que los economistas norteamericanos no se atreven a endosarle todavía al sismo económico que está resquebrajando la antes sólida economía del coloso norteño.

Europa y Asia, con los ojos puestos en el futuro, se han apresurado a tomar disposiciones angustiosas y radicales para contener el huracán de repercusiones que el desplome norteamericano pudiera llevar a sus naciones. Entre otras, la protección de los depósitos de los cuentahabientes, asegurados hasta por 100 mil euros, tomando provisiones de dinero para detener lo inminente de las repercusiones económicas en sus similares norteamericanas, enviando con ello un mensaje de tranquilidad a todos.

Para ellos parece que aún no es tarde. Latinoamérica, y muy especialmente Panamá, con una floreciente economía estamos de brazos cruzados olvidando el viejo, pero sabio aforisma que dice: “cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”.

Los expertos panameños en las ciencias económicas — y los hay muy buenos — todavía no han dicho nada y ni siquiera, pienso yo, han iniciado algún estudio que nos ofrezca indicios al menos de lo que pudiera ocurrir en Panamá con ésta caída de la economía norteamericana, que amenaza con afectar al mundo entero.

Salvo el gurú de las finanzas, Guillermo Chapman, de INDESA, que dijo que “debemos estar preparados para que nos toque algo de lo que sucede en el norte”, los economistas del gobierno parecen no estar enterados de lo que ocurre en otras latitudes en lo económico.

Me preocupa la pasividad con que el gobierno observa lo alarmante de la situación en Norteamérica, Europa, Asia, y las acciones previsoras que han tomado los gobiernos de Méjico, Brasil, Argentina y Colombia, ante las repercusiones que generan las caídas de las bolsas y los grandes bancos del mundo.

Ya es hora de que se diseñe un plan de acción, que conlleve restricciones y limitaciones en lo económico, para poder enfrentarnos a lo que por efecto directo nos debe tocar.

Y al pueblo, que se programe para lo que se nos viene encima en lo económico, siendo más precavidos a la hora de gastar.

El fenómeno de la margaritomanía es señal inequívoca de que no estamos poniéndole atención a lo que está a escasos meses de producirse.