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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

11 de octubre: diferentes visiones

Panamá logra su independencia en l903, aspirando así a convertirse en nación.. Nacimos con la “ayuda de los Estados Unidos”, como han r...

Panamá logra su independencia en l903, aspirando así a convertirse en nación.

Nacimos con la “ayuda de los Estados Unidos”, como han revelado diferentes historiadores.

En el acta del Cabildo Abierto del Consejo Municipal en l903 se señala en su texto, recogido en una publicación local años atrás, lo siguiente: “el movimiento popular contaba con el decidido apoyo del Istmo, pero ese apoyo debía tener un guía y que esa era la protección directa de los Estados Unidos”. Hoy no es un paraguas, es una tolda creciente que nos “cobija”... y no sólo a nosotros.

El 11 de octubre de l968 se desarrolla un golpe de Estado, cuyo origen, entre otros, era la ingobernabilidad en que había caído nuestro país. Algunos de estos datos se podrán valorar más en loa documentos desclasificados de la CIA, que tratan sobre el tema y en los propios periódicos de la época pre-golpe.

Fue el primer golpe militar, precedido por golpes “democráticos” dentro de un sistema electoral lleno de fraudes e irrespeto a los ciudadanos.

Con falsos valores y corruptela.

La revolución o dictadura, según cada uno la pondere, trajo avances sociales y también errores, principalmente muertes y desaparecidos.

Pero, dio una lección a nuestra población. Cuando la democracia no es tal, cuando las leyes son adornos, cuando los diputados son un “poder” virtual, cuando la justicia es ciega y cabalga la impunidad; cuando la pobreza y sus secuelas — la desnutrición, insalubridad, falta de educación — producen muertes evitables e insatisfacción ciudadana, surgen estas circunstancias.

Se pide el perdón por las muertes y desaparecidos. Me parece humano y cristiano y debe hacerse, ya sea que los actos que condujeron a ello fueran por acción u omisión. Y que la justicia haga el resto.

Pero también pidamos perdón por las muertes “naturales” evitables de los niños, mujeres y ancianos que ocurrían previo al 68 y cuyas tumbas yacen anónimas en nuestras montañas y campiñas, porque eran ciudadanos de no sé qué categoría, por la irresponsabilidad de los grupos elitistas que manejaron a este país desde su independencia, buscando el mayor provecho de ambiciones muy personales. Léase la historia.

Hoy, Panamá post-invasión y con promesas de mejorar nuestra democracia, no parece haber aprendido esa lección.

Se han registrado cientos de muertes evitables; persisten la pobreza extrema, la desnutrición, la insalubridad, la violencia, la impunidad, la duda sobre instituciones gubernamentales, etc. y hasta visos de retomar posturas monárquicas, donde existen reyes y reinas, contra las que lucharon Robespierre, Washington, Bolívar y Martí.

Debemos reflexionar sobre esta realidad, porque, o transformamos esta sociedad por la vía democrática, como podría ser una nueva constitución, que fortalezca la democracia; resuelva los problemas relevantes del ciudadano; reforme instituciones gubernamentales autónomas o no, que desgatan el Presupuesto Nacional sin un provecho para el pueblo; que respalde una verdadera transparencia y real participación democrática en el quehacer nacional, o nos imponen una nueva receta de cambio? desde afuera.