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23 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Crisis mundial y Panamá

Siento que nadie realmente ha explicado a nuestro pueblo la actual crisis económica y su posible efecto en nuestra sociedad.

Siento que nadie realmente ha explicado a nuestro pueblo la actual crisis económica y su posible efecto en nuestra sociedad.

Sin ser economista, permítanme compartir con Ustedes mi opinión sobre este importante tema.

Primero hay que entender que hay dos situaciones ligadas, pero diferentes.

Primero se da la caída del mercado de las hipotecas conocidas como “subprime”, hipotecas por valores por encima del valor real de la propiedad y, por otro lado, otorgadas a personas que no podían pagarlas. Ejemplo, los bancos le daban una hipoteca a una persona para que los primeros años pagase una mensualidad baja y luego, a los tantos años, se le subiría al valor real de la amortización, apostando a que la persona tendría más ingresos o capital disponible.

Esta situación no se da en nuestro país, la banca hipotecaria se ha manejado con mucha responsabilidad y casi que en forma conservadora.

La cartera hipotecaria panameña es bastante sana, los bancos mantienen una política similar contra avalúos reconocidos y el mercado de propiedades de la clase baja, media baja, media y media alta responde al mercado, no así, quizás, en los nuevos y lujosos edificios de la clase muy alta y cuyo mercado es principalmente de extranjeros, donde sí existe un alto grado de especulación que coloca los precios de la oferta actual fuera del valor real de mercado.

En otras palabras, el peligro posible del efecto de lo que vemos en otros países podría verse más en estos edificios si los compradores actuales pierden su capacidad especuladora, pero hay tanto margen entre costo y precio de venta que inclusive podrían al final venderse sin perdida, pero con menos utilidades.

La segunda fase de la crisis mundial actual sale del mundo hipotecario y entra al mundo de valores. La misma especulación que estamos viendo se dio en bienes raíces, se dio en valores y bolsas en todo el mundo.

Inversionistas dispararon los precios de acciones y “comodities”, el oro se disparó a más de mil dólares la onza, el crudo se disparó a más de 150 dólares el barril y así acciones y valores de empresas en bolsas.

Con la caída del mercado hipotecario cayó luego el mercado bursátil, buscando los precios su nivel normal real. En el proceso, sin embargo, bancos y grupos de inversión que tenían sus activos en esos valores se afectan, más unos, menos otros, dependiendo de cuándo y a cuánto compraron los valores.

De allí el intento de los países de salvar a los bancos, ya que si por malas inversiones caen perjudican a los depositantes (recordemos el Banco DISA con Estrella Mar y las punto com).

Nuevamente, el riesgo de nuestro país es pequeño.

La inversión en nuestra Bolsa de Valores no es significativo, tampoco nuestras acciones locales han servido de especulación.

El riesgo está en las inversiones que podamos tener panameños y bancos locales en bolsas extranjeras afectadas.

Gracias a Dios, la fuerza de nuestra propia economía está absorbiendo nuestro crédito bancario y hay poco invertido fuera.

En resumen, ni la crisis hipotecaria, ni la crisis bursátil nos afectan inmediatamente, pero hay que estar prevenidos de que si la crisis mundial no se normaliza a tiempo, sí nos afectará, siendo un país que necesita del comercio mundial y el turismo, así como de inversión de fuera para crecer.