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24 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Derrotando a Goliat

Si hacemos un paréntesis en la campaña presidencial de nuestro país y evaluamos lo ocurrido hasta este momento como si fuese la primera ...

Si hacemos un paréntesis en la campaña presidencial de nuestro país y evaluamos lo ocurrido hasta este momento como si fuese la primera parte de la contienda, habría que reconocer que esta primera parte ha sido toda de Ricardo Martinelli.

Frente a un poderoso adversario, como en papel lucía el Partido Revolucionario Democrático (PRD), con todos sus 680,000 adherentes, Ricardito, como se le conoce, con un partido entre los menores con solo 140,000, le ha dado clases en estrategia y planificación de campaña a todos los contendores.

Martinelli en esta etapa le robó el discurso al PRD, se convirtió él, siendo millonario, en el vocero de los pobres, “caminando en los zapatos del pueblo” y prometiendo un populismo más propio del torrijismo que de un empresario. Hábilmente juntó a los dos partidos más grandes que lo adversaban, panameñistas y PRD, en una misma campaña en la que, con el pregón de que entre ambos han gobernado los últimos 40 años, él se convertía en el cambio.

Aún cuando panameñistas y torrijistas son enemigos acérrimos, en la campaña de Martinelli los unió y con éxito sus ataques de campaña golpean a ambos por igual. Paradójicamente, su campaña incluye interesar a disidentes de ambos partidos, panameñistas y PRD, para que se sumen a su campaña, bajo la contradictoria premisa que aunque cuando están en el PRD o el panameñismo son malos, si se cambian milagrosamente son aceptables.

Y, más curioso aún, el electorado ha ido comprando esta moderna versión del Río Jordán, donde en el pasado se limpiaban los pecados, ahora con la inscripción en CD tu pasado queda borrado.

Martinelli en esta primera etapa ha cometido errores, pero el electorado parece no caer en cuenta, a diferencia de los errores que se han cometido en las campañas de Varela y Balbina Herrera, los que los medios han aprovechado para mostrar y comentar.

El mayor éxito de Martinelli en esta etapa ha sido el convencer al electorado de que solo puede ganar las elecciones, y también, más grave, ha convencido a muchos panameñistas y perredés que no podrán derrotarlo. Ese derrotismo que ha sembrado en los dos partidos más importantes hoy debilita en forma sorprendente a los dos candidatos prefavoritos de la campaña.

Al iniciarse en enero la etapa más importante de la campaña, lo más importante para los dos grandes es reconvencer a sus miembros de que pueden ganar, que deben poder derrotar al intruso que con un partido pequeño los ha desmoralizado hasta ahora. Una vez que recobren su fuerza interna podrán proyectarla para atraer a los independientes y también a los que siendo de sus partidos han manifestado su apoyo a Martinelli.

Martinelli lo que sí ha demostrado es que con suficiente dinero y la actitud correcta puedes llegar a ser contendor serio y quizás hasta ganar la Presidencia. Devolverá el poder político a la clase empresarial y económica del pasado, poder que perdieron desde 1968.

Curiosamente no ha sido un miembro de la oligarquía tradicional quien tiene hoy la opción de recobrárselo, sino un miembro de la nueva oligarquía, pero aliado a los dos partidos, hoy fusionados en Unión Patriótica, de la oligarquía tradicional. Falta ver si en la segunda etapa, el electorado continúa creyendo en Martinelli o las luchas internas en los circuitos 8-7, 8-8, 8-1 y 8-2 terminan destruyendo la burbuja.

-El autor es ingeniero y analista política. mrognoni@sinfo.net