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22 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Independiente por Panamá

Verdaderamente que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos. Esta es, sin duda, una verdad de a puño. Sorprendida quedé y estupef...

Verdaderamente que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos. Esta es, sin duda, una verdad de a puño. Sorprendida quedé y estupefacta al escuchar por los medios que mi entonces candidato Juan Carlos Varela se religaba en una alianza precisamente con Ricardo Martinelli. Lo que más me llama la atención, — en realidad son muchas cosas que me llaman la atención sobre el particular —, es que se flagelaron entre ellos y entre sus seguidores, y a las finales no ha pasado nada. Verdaderamente, falta mucho por cimentar una real cultura política en nuestro país.

Sin una preparación previa para tal evento, uno queda vacío y desértico, más aún, cuando se afana en una organización con el pensamiento único de creer en esa persona, de trabajar por esa persona y, de repente, hay un cambio drástico relacionado a esa persona como figura presidencial. Formé parte de la Fuerza Independiente por Varela y lo más prudente hubiese sido que se informara sobre las negociaciones que se venían realizando. Así de a poquito iría yo asimilando la derrota de mi otrora candidato. Por tanto, me retiro porque ese no fue el movimiento que pensé seguir. Y no lo digo por Juan Carlos, porque sé que comparte mis inquietudes, y sé que seguirá luchando por sus principios y valores, no importa la posición que ocupe.

No obstante, opino que el deber de Juan Carlos Varela, a mi entender, y a estas alturas del rejuego político, es potenciar el tiempo y reorientar sus energías por hacer de estos comicios un lugar de encuentro para ayudar a formar juicios y valores, para resolver nuestras dudas, reforzar los mensajes positivos y analizar juntos los que eran adecuados o inadecuados.

Me parece que nosotros, los independientes, sin limitaciones ni divisiones, no debemos inquietarnos por ningún candidato (a), — que por cierto para mí no dan la talla para gobernar nuestro país —. Esto no implica renunciar a los objetivos, sino mostrar lo que en realidad es la política desde lo que se presenta como presunta realidad. Aunque sólo sea un sueño alucinante, éste debe seguir vivo y se debe sentir con más vigor que nunca. Seamos honestos, encontrar caminos fáciles para todo sólo existe en la mente de personas con pocas aspiraciones. El problema central es que no debemos movernos sólo por intereses pasajeros, debemos ser constantes en nuestra actitud. Esa actitud que me hizo en lo personal servir en aquel entonces al movimiento Fuerza Independiente y a Juan Carlos Varela.

Hay que tener la suficiente valentía para afrontar riesgos y vencer los miedos que una campaña política encierra. Sin la valentía, en momentos difíciles de un colectivo político, llámese Partido Panameñista u otro, éste podría irse a la deriva; sin embargo, la fortaleza que debe existir en sus miembros — conducida por una conciencia recta —, pueden llevarlos más lejos de lo que pueden imaginarse. Por todo lo anterior y por mucho más, vuelvo a mi independencia en materia política como por años he sido: Independiente por Panamá.

-La autora es Psicóloga Clínica.gemiliani@cableonda.net