05 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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Perdón, en tiempos de Patria

El caso de Heliodoro Portugal es sin duda una factura de la historia. Una muestra de que nada hay oculto bajo el sol.. todo saldrá a la ...

El caso de Heliodoro Portugal es sin duda una factura de la historia. Una muestra de que nada hay oculto bajo el sol.. todo saldrá a la luz...la verdad espera por nosotros.

La vida a veces parece reírse de nosotros. Las circunstancias que se dan ante nuestros ojos son, sin duda, lecciones de vida hechas con humor o quizás algo de ironía por la Providencia. Hoy vemos una de esas situaciones. En febrero de 1965, cuando Heliodoro Portugal y Graciela De León tuvieron su primera hija, le llamaron Patria. ¿Por qué? Quizás Heliodoro buscaba honrar sus principios e ideales y rendir tributo a esa llama interna que le hacía señalar y resistirse a lo que consideraba injusto. Heliodoro terminó muerto a manos de un régimen militar, cruel y sangriento, dispuesto a asesinar a quienes se le opusieran, dirigido por un general de apellido Torrijos. Su hija vivió con el sinsabor de no saber qué le había pasado a su padre durante más de 30 años. Ella tuvo que crecer oyendo a los dictadores que asesinaron a su padre irónicamente gastarse en extensos discursos en defensa de la patria. Defendían la soberanía de la patria y su integridad territorial, decían , mencionando el nombre de la niña que 35 años después les impediría pasar a la historia como prohombres de la nación escondiendo los asesinatos y desmanes de su crueldad.

“Todo por la patria”, que irónico lema en los oídos de la familia Portugal. ¿Todo por quién? ¿Cuál patria? Pero la dictadura llegó a su fin y empezó el recorrido de Patria, que llegó hasta la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, pues para ella el dolor de su familia y el llanto de niña que espera por su padre sirvieron de motor para no ceder. Tal vez no lo sabía, pero la genética quiso que saliera a su padre, y que en su lucha por encontrarlo y castigar a sus asesinos, librara la pelea que la sociedad panameña no ha querido emprender en 40 años. Cuando al final, una sentencia de la Corte Interamericana reconoce que entre 1968 y 1989 el gobierno militar asesinó, secuestró y ultrajó los derechos del pueblo, hace justicia para Heliodoro, pero igual para Panamá. Las ironías de la vida también hacen justicia, pues quiso la vida que en el gobierno de otro Torrijos se debiera pedir perdón a Patria, como una suerte de símbolo, pues también se disculpa con la patria.

Seguramente no sabía Heliodoro, en 1965, que moriría en los cuarteles, tal vez su alma rebelde le permitió pensar en una muerte en las montañas, luchando por lo que creía justo. Tampoco sabía que su hija sería tan o más tenaz que él, en pelear hasta el final. No se imaginó que su muerte serviría como evidencia, para probar todos los desmanes del régimen militar de Omar Torrijos y que a un hijo de este le tocaría enfrentar la disyuntiva de decir: !Perdón Patria, Perdón Panamá!

- El autor es periodista. Kairos1972@hotmail.com