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17 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Postrer adiós a Ramón Guerra

No es fácil encontrar palabras que enmarquen el sentimiento de gratitud y reconocimiento que bien merece la obra patriótica de Manuel Ra...

No es fácil encontrar palabras que enmarquen el sentimiento de gratitud y reconocimiento que bien merece la obra patriótica de Manuel Ramón Guerra, ciudadano y periodista extraordinario, cuyo caudal de realizaciones rebasó el natural espacio destinado a los hombres en este mundo. Pero no está de más hilvanar un granito de arena en la inmensa parcela de gloria ganada por un comunicador social y dirigente cívico de invaluables virtudes.

Panamá, la patria grande, y el “Valle de la Luna” están de duelo ante su partida, pero agradecidos por su legado pródigo en el periodismo objetivo, responsable, insobornable y valiente; en las campañas cívicas y sociales que emprendió con inmensa calidad humana, y con el inmarcesible ejemplo de laboriosidad con que honró su paso por la vida.

El inexorable viaje a otras dimensiones, que nos deja sin la presencia física de este gran chiricano, nos hereda, para gloria de todos, con un legado que brillará para siempre, al vibrar en él su alma generosa, altruista y creadora.

Su espíritu social y humano se refleja en la Feria de San José; en el Club de Leones; en la carretera Chiriquí — Bocas del Toro; en sus campañas sociales a favor de la niñez regional, y particularmente en la Red Radial Chiriquí , cuna de diversidad periodística, cultura y entretenimiento, y una de sus realizaciones más soñadas y fecundas. Las páginas de La Estrella de Panamá guardan testimonio de la proyección nacional de este gran panameño, que se ganó el respeto, aprecio y simpatía de propios y extraños. En el radioperiódico La Prensa que emitió su voz incansable hasta sus últimos días, queda el recuerdo de sus avances noticiosos, orientadores y transmisores de la verdad hecha noticia, comentario o editorial.

Para don Ramón Guerra, con quien conversamos muchas veces, con la fruición que inspira la sapiencia, y con quien, además, colaboramos a través de columnas, rogamos al Gran Dios, por su eterno descanso en la patria celestial. Cumpliste — con creces — con la patria, amigo Ramón.

-El autor es educador.bmejiao@yahoo.com

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