28 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Panorama tecnológico nacional

La copiosa precipitación de recursos que constantemente la inventiva del hombre pone a nuestra disposición —en forma de adelantos tecnol...

La copiosa precipitación de recursos que constantemente la inventiva del hombre pone a nuestra disposición —en forma de adelantos tecnológicos— plantea para algunos un acontecimiento que amenaza con inhabilitar sistemáticamente nuestra capacidad de razonar y tomar decisiones; en tanto para otros, se convierte en un ejemplo de tenacidad que nos demuestra lo irrelevante que pueden resultar las barreras frente al deseo de superación.

La revolución tecnológica de fines del siglo XX quedará registrada en los anales de la historia como un acontecimiento —sin precedentes— caracterizado por el replanteamiento de los objetivos de la Internet; —un catalizador— que hizo posible desde la universalización de las comunicaciones, el intercambio de ideas, la extinción de barreras geográficas en el comercio, hasta la reformulación del curso a seguir por las corrientes del desarrollo humano que se vieron en la necesidad de reorientar sus pasos en torno a la propuesta de esta novedosa y revolucionaria oferta tecnológica.

La banca, el comercio, la telefonía, etc., son algunas de las actividades que actualmente se apoyan en el fenómeno Internet para llevar acabo 1 de cada 2 de sus actividades, tanto internas, como las vinculadas con la atención de sus clientes; es decir, de una u otra forma las restricciones impuestas por el medio (tráfico, distancia, tiempo) están forzando indirectamente al ciudadano común a dejar atrás viejos esquemas y paradigmas que en nada habían contribuido con el proceso de integración tecnológica.

Hace poco más de una década —en Panamá— hablar de pagos de nóminas a través de cajeros automáticos, realizar cualquier acto de comercio a través de medios informáticos e incluso, transferir fondos desde la comunidad del hogar y con la complicidad de un computador personal, constituían —erróneamente— un desafío franco y abierto a las normas de privacidad y seguridad vigentes.

Afortunadamente, la apertura de mercados, la flexibilización de las condiciones para accesar a la tecnología y las imposiciones que en materia de divulgación informativa hoy se exigen en un Estado moderno, han coadyuvado de forma mancomunada al fomento de los gobiernos electrónicos y la adopción de marcos legales (Ley 51, 2008) que norman y respaldan el desarrollo del comercio electrónico, creando un clima de confianza y optimismo que, pese a no alcanzar los niveles deseados, está calando paulatinamente en la idiosincrasia del panameño común, que cada vez se torna más consciente de la importancia que tiene en su cotidianidad el dominio de la tecnología e información.

En esta misma dirección, es prudente aplaudir los avances que en materia de automatización de trámites y procedimientos el Estado logró dar continuidad y acuñar, sin obviar las miles de acciones formativas ejecutadas en favor de este propósito y la más reciente implementación de programas que están permitiendo dotar de computadores a miles de estudiantes graduandos, facilitándoles de esta forma dar sus primeros pasos en firme hacia la reducción de la pobreza intelectual y las desigualdades originadas por ese largo trecho que separa a quienes dominan la tecnología de aquellos que viven a espaldas de los avances científicos del siglo XXI.

-El autor es financista, docente.alfasa13@cwpanama.net