25 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Reflexiones del torneo electoral

Cuando inicié mi recorrido, el domingo pasado, sentí un ambiente similar al de 1989. Muchas poses victoriosas de los seguidores del part...

Cuando inicié mi recorrido, el domingo pasado, sentí un ambiente similar al de 1989. Muchas poses victoriosas de los seguidores del partido militar y silencio en el resto de la población. Casas, vehículos, perros, gatos, caballos y cuanto existiera, eran adornados con el tricolor, mientras observaba a una inmensa cantidad de carros sin banderas. Se repetirá el fenómeno de 1989, comenté a mi esposa. El voto silencioso, no jactancioso ahogará la ostentación del partido oficial. Mi hijo fue sarcástico. “Papá, creo que hasta en las ropas íntimas cargan los colores rojo, blanco y azul”. Esa actitud prepotente no les ofrecerá réditos a futuro. Hasta en la derrota percibí esa postura belicosa.

La campaña de Herrera, de expresar que Martinelli estaba en contra de los humildes, puso de relieve algo que pasó de moda.. la lucha de clases. En vez de sumarle, le restó. Recuerdo cuando investigué sobre el origen de una de las familias más ricas e influyentes de Panamá. Los cinco hermanos Motta se levantaron de la miseria. Alberto Motta, en vida, vendió periódicos, confites. Cuando adolescentes sólo contaban con un par de zapatos apropiado para las fiestas. Se turnaban su uso. Se imaginarán que a uno le quedaba apretado y a otro le bailaba en el pie.

Su cierre de campaña la terminó de sepultar. Si considero que la promesa de Martinelli de cien balboas para los no jubilados que tengan 70 años o más me parece difícil, Balbina la botó aumentando a 160 balboas y bajar a 65 años. Exageró con lo de abrir los corredores. La economía del país se está enfermando y no tocamos fondo. Para rematar, Balbina prometió flexibilizar el negocio del transporte selectivo. “Cada panameño que tenga su vehículo podrá transportar a la gente”, dijo.

Esto cayó mal en los sectores del volante y se tradujo en menos votos. Las medidas populistas de Torrijos contribuyeron a la derrota. Abrir los corredores en diciembre del año pasado, de ofrecer gratis la autopista de Arraiján-La Chorrera y de Madden a Colón, se convirtió en un bumerán. El pueblo ya no come cuentos; sabe diferenciar realidad y demagogia. La lucha del PRD, en las primarias; el abandono del sector económico a la ingeniera y la unión panameñista con Martinelli, acabaron con las aspiraciones de Balbina Herrera.

No podemos soslayar su pasado. Éste pesó a la hora de las elecciones. Súmele a un Martín Torrijos tirando su investidura de presidente de la República, para ponerse el chaleco del PRD. Su mensaje apoyando a Balbina, encendió más el deseo de salir a votar contra los partidos de gobierno. Quiero ver a un Martinelli subir, el uno de julio, con los colores de los partidos que le apoyaron y bajar con la banda presidencial, expresando: “Subí como representante de una coalición y ahora bajo como presidente de todos los panameños y para ellos trabajaré sin distingo alguno”. Espero que las lecciones sirvan para que perdedores y ganadores entiendan que hay un país que está por encima de los partidos; un pueblo que quiere el cambio verdadero.

-Ex secretario de Prensa de la Presidencia de la República.rehernandez19@gmail.com