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25 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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Reflexiones electorales (II)

Ya en artículo anterior comenté sobre ciertas ideas que pudiesen fortalecer nuestro sistema democrático. Tope de dinero en los gastos de...

Ya en artículo anterior comenté sobre ciertas ideas que pudiesen fortalecer nuestro sistema democrático. Tope de dinero en los gastos de campaña, igualdad de tiempo en los medios para candidatos y/o partidos, campaña de voto a conciencia del Tribunal Electoral (TE) y una fiscalización exhaustiva del subsidio electoral, para certificar que dichos fondos sean utilizados para formación política.

Además, tenemos que analizar la conveniencia o inconveniencia de establecer diputados nacionales o provinciales, la modificación de las fórmulas de cómo se distribuyen las curules en los circuitos plurinominales (en caso de que no cambiemos de sistema), el establecimiento del sistema parlamentario y el tema de las primarias, para que existan mecanismos que acorten su tiempo (también dinero) y que se elijan los mejores candidatos. Cabe destacar que requerimos una constituyente paralela, redactada por nuestros mejores talentos.

Comentando sobre las primarias, estas nacieron para que los partidos políticos eligieran, conforme a lo que establezca la mayoría en una determinada área, al candidato de mayor popularidad, para que fuese candidato en las elecciones generales, en los distintos puestos de elección. Resulta pues, que ahora el más capaz es el que más recursos económicos tenga, olvidando a un lado si tiene capacidad o valores. Recordemos que un político capaz, pero sin valores es peligroso, y un político con valores, pero sin capacidad es un inútil.

En mí jamás encontrarán una posición en contra de los valores democráticos, pero con las primarias se nos fue la mano. Primero porque deben hacerse lejanas a las elecciones generales. Segundo, porque la calidad de los diputados, por dar un ejemplo, cada vez es menor; y tercero, porque parece que las primarias de algunos colectivos son más importantes que el acontecer nacional, olvidando, a veces, los problemas que nos afectan.

Por último, las encuestas. Creo en las encuestas como un sistema de medición del momento, pero hacerlas cada semana, como en esta campaña, fue tan frecuente que a mi parecer lo que se quiso fue desconcientizar, o en su defecto, para hacer negocio. Los panameños debemos elegir a conciencia, estudiar nuestro voto. No necesariamente tenemos que apoyar al primero en las encuestas o votar por el menos malo. Las encuestas son necesarias, pero estas deben ser como mínimo cada 20 días, para medir cómo están las cosas y qué se puede mejorar, pero no para meterle por los ojos al electorado un candidato. Llama la atención que las encuestas, debido a que fueron tan frecuentes, no variaron sustancialmente, como si no se estuviese en campaña, precisamente por lo frecuente que se dieron. En manos del TE está este tema, pero, ¿se imaginan que votáramos por las propuestas y no por las encuestas? ¿Ganaría el país?

-El autor es abogado.cerubio@rasalaw.com