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30 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Honduras, ¿golpe o contragolpe?

Los acontecimiento ocurridos en Honduras han llamado la atención del mundo entero, especialmente en los países de América, donde este ti...

Los acontecimiento ocurridos en Honduras han llamado la atención del mundo entero, especialmente en los países de América, donde este tipo de acontecimientos parecían cosa del pasado. A pesar de la atención a lo ocurrido, debo decir que al ver las reacciones de los mandatarios, organismos y medios de comunicación siento que no se ha analizado a profundidad tales acontecimientos y por ello quiero compartir un análisis de los mismos, partiendo de lo que es para mí la génesis del problema.

Lo que sucedió en Honduras tiene como raíz un mandatario que llega al poder supuestamente preocupado por mejorar las cosas en su país. Pero que, una vez en el poder, se muestra más interesado en ver cómo logra mantenerlo. Muchos han querido ignorarlo, pera la realidad es que los problemas en Honduras hicieron crisis cuando el presidente Manuel Zelaya, en su afán de perpetuarse en el poder, comienza a violentar el orden democrático al desconocer las facultades de otros Órganos del Estado.

Recordemos que Zelaya, al igual que el presidente Hugo Chávez y muchos otros mandatarios obsesionados por el poder, decidió iniciar los pasos para que su irreemplazable persona pudiera reelegirse. Pero, al encontrarse con el escollo de que la Constitución de ese país se lo prohíbe, decide convocar un plebiscito disfrazado de “Consulta no vinculante” , el cual sería utilizado para impulsar reformas a la Carta Magna, acción que fue rechazada por ilegal, tanto por la corporación electoral, como por el Órgano Judicial de Honduras.

Zelaya decide, entonces, que la institucionalidad democrática no debe ser un obstáculo para sus desbordadas ambiciones y desconoce lo resuelto por las autoridades. Pero ante la negativa de la corporación electoral de avalar la “consulta no vinculante” , instruye al general en jefe del Ejército para que colabore con la organización de la misma, involucrando absurdamente al ejército en un tema netamente político.

Sin embargo, ante un sorprendido Zelaya, el militar se niega a cumplir la orden, argumentando correctamente que si cumplía la misma estaría acatando una orden que había sido declarada ilegal por las autoridades competentes. Como respuesta el ambicioso presidente destituyó al jefe del Ejército. En otros tiempos la negativa del general a refugiarse en el nefasto concepto de la obediencia debida habría merecido el reconocimiento de los líderes demócratas del mundo, pero irónicamente hoy es vista absurdamente como un acto de rebeldía al poder civil.

El Órgano Judicial declaró ilegal la destitución del jefe del Ejército. Pero Zelaya no solo no acató la decisión jurisdiccional, sino que, en un acto de extrema irresponsabilidad, promovió el asalto de sus seguidores a los cuarteles del Ejército, con el fin de que estos rescatarán las urnas con las cuales llevaría adelante la consulta declarada ilegal por las autoridades; el resto de la historia ya la sabemos.

Hay veces en que el remedio puede ser peor que la enfermedad y pudiéramos estar frente a un ejemplo de ello. No puedo avalar que Zelaya fuese arrestado mediante un operativo militar y posteriormente sacado a la fuerza del país. Pienso que había suficientes elementos para juzgarlo y separarlo del cargo, si fuese necesario.

Estoy convencido de que los problemas de la democracia solo se solucionan con más democracia. La vía no fue obviamente la más correcta, pero al hacer un análisis profundo de todos los hechos, es obligante preguntarse ¿qué hubo realmente en Honduras, golpe o contragolpe?

-El autor es analista político.camachocastro@gmail.com