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19 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

De que se van, se van

En otros tiempos nuestro nacionalismo nos llevaba a proclamar ese grito de guerra a las bases y soldados norteamericanos, “de que se van...

En otros tiempos nuestro nacionalismo nos llevaba a proclamar ese grito de guerra a las bases y soldados norteamericanos, “de que se van se van”, cumpliendo lo pactado en los Tratados Torrijos - Carter. Fue una época en la que mal que bien todos los panameños aprobabamos que salieran las bases. Más que una amenaza, la proclama era una aseveración nacional.

Hoy, Panamá tras décadas esforzándonos por intentar traer inversiones extranjeras al país, pareciera que estamos dando un giro en el que pudiera resultar no solo que no vengan más inversiones de fuera, sino también el riesgo de que algunas ya establecidas se vayan.

Yo recuerdo la famosa frase, “ no hay nada más cobarde que un millón de dólares ”, comprobado en cantidad de países desde donde han salido millones asustados. Hoy, nuestros funcionarios parecen creer que Panamá es un paraíso tal que los inversionistas que han venido o por venir no tienen alternativa mejor que venir o quedarse acá. Falso.

¿Acaso no recordamos la salida de Panamá de las oficinas regionales de la SONY?, ¿no recuerdan cuando la United Brands mantenía las bananeras de Puerto Armuelles?, ¿no recuerdan que hubo una vez que teníamos refinería?

Hay cantidad de ejemplos de empresas que se han ido al no tener las mejores condiciones en el país. Si ahora sumamos la estrategia del gobierno de modificar contratos-ley firmados por gobiernos anteriores, derogar leyes afectando inversiones que esas leyes trajeron, cambiando las condiciones fiscales abruptamente a empresas establecidas, creo que al final de que se van, se van.

Veamos algunas áreas donde todos queremos orden, pero no a costa de perder las inversiones y empresas. En el caso de los puertos, nos ha costado desarrollar un centro de contenedores donde finalmente estamos en el mapa de puertos importantes por su movimiento. Si nos equivocamos al querer que produzcan más al Estado podrían con facilidad trasladar sus instalaciones a países vecinos que gustosos los reciben. En el caso del juego, si bien no debemos tener casas de juego en barrios populares, si no maneja el gobierno con delicadeza el tema matamos una segunda gallina de huevos de oro. Lo mismo ocurrirá con empresas establecidas en nuestra Zona Libre de Colón, área que protegida fiscalmente ha generado miles de empleos.

La verdad de lo que nos está ocurriendo es que los últimos cuatro gobiernos han hecho reformas fiscales buscando cada uno más dinero. Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso (la llamada “ sacaplata ”), Martín Torrijos (más “ sacaplata “) y hoy Ricardo Martinelli. Ninguno ha atacado la ineficiencia del gobierno, los gastos de operaciones han subido año tras año, los viajes oficiales aumentan en cada período, la planilla estatal sigue creciendo. Por supuesto que hay que generar más impuestos para que “ siga el fiesto ”.

Lo bonito de la propuesta de Martinelli era que todo lo iban a hacer recortando botellas, gastos y peculados. Eso lo compraron hasta los empresarios. Hoy se ve, con su propuesta de presupuesto, que fueron cuentos de camino, ya el sector productivo empieza a desilusionarse, en breve si no baja la canasta básica, mejora la seguridad y no crecen los empleos, el desencanto será total. Creo que Martinelli necesita una reunión con su equipo y reenfocar su gobierno, de vuelta a Playa Blanca.

*Ingeniero y analista político.marognoni@cwpanama.net