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26 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Se mete la pata..., ¿y qué más?

El pueblo sigue enfrentando el considerable aumento del costo de vida, a pesar de los estímulos recibidos por el sector empresarial (red...

El pueblo sigue enfrentando el considerable aumento del costo de vida, a pesar de los estímulos recibidos por el sector empresarial (reducción de aranceles por importación, programa de estímulo financiero —de los cuales este gobierno se prepara para entregar los primeros 250 millones a bancos locales y extranjeros—, reducción de pago por el servicio de electrificación, moratoria de pago de impuestos, entre otros), con lo cual se demuestra una vez más que la llamada ley del mercado no opera y que instancias como Acodeco son infuncionales. El ilegal aumento del precio del servicio de electrificación nuevamente se reflejó en la facturación del mes de septiembre, sin que ASEP realice acción de defensa de los intereses de los usuarios frente a un mercado monopólico. Igualmente el costo de los precios de la canasta de alimentos y otros gastos necesarios siguen aumentando, es decir los supermercados no han hecho caso al “ jefe ”, como reza un comercial.

Como si fuera poco, los empresarios amenazan con trasladar al consumidor el aumento de los impuestos, conducta reiterada en este sector. Ello pese a que el gobierno dejó de un lado su campaña mediática de suspender conversaciones para terminar negociando con los empresarios de la ZLC la reducción del pretendido impuesto, favorecidos también los casinos y tabacaleras, a los cuales se les redujo la propuesta de aumento. Se señala que esta recién aprobada ley es una cortina de humo, para esconder las reformas tributarias que se discutirán en el mes de octubre, donde se pretende llevar el impuesto de consumo, ITBMS, hasta el 7% u 8%, lo que implicaría un duro golpe a la capacidad de compra de los salarios del pueblo trabajador.

Aunado a ello, los hospitales del país siguen careciendo del instrumental médico necesario y de los medicamentos para prestar el servicio básico de salud a la población. A casi la mitad del año escolar, escuelas y colegios siguen demostrando condiciones paupérrimas, que impiden el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje. Pero, al igual que lo hicieron los presidentes de la República que lo antecedieron, Ricardo Martinelli, pone en las prioridades de la gestión del gobierno un “ avioncito ” por casi 18 millones de dólares. Igualmente, al mismo estilo de Pérez Balladares, Moscoso y Torrijos, los viajes oficiales se hacen acompañar de una gran corte, que no tiene justificación alguna, y que por mucho que se diga, si tiene repercusiones en el Erario Público.

En los casos de “ shows mediáticos ” siguen durmiendo el sueño eterno. Los medios de comunicación social señalan que los casos CEMIS, Figali, Las Brisas de Amador se encuentran estancados. Hoy, en la palestra se encuentra el caso de OPC, que tiene su arrastre desde hace varios años, pero que corre el mismo riesgo de quedar en la gatera. La pregunta es ¿procederá el gobierno investigando otros escándalos públicos, como el caso Banistmo, que costó más de 400 millones de dólares al Estado panameño?, sobre ello aún no se dice nada. Como se ve, esta es la forma de hacer negocios en Panamá, pegados al gobierno, ello explica por que “ entran limpios y salen millonarios ” o “ entran millonarios y salen multimillonarios ”.

Por otro lado, la famosa frase del presidente Martinelli, parece haber sido acatada taxativamente por sus ministros y directores, “ pueden meter la pata ”. Desde el primer momento las declaraciones reiteradas del ministro Mulino han tenido esta tónica, los recientes casos del alcalde Vallarino, el nepotismo prevaleciente en el servicio exterior impulsado por el canciller Varela, entre un reducido número de actuaciones que podríamos enumerar. Pero no solo hemos visto meter la pata, sino que comienzan a salir los intentos de meter la mano.

Como se puede apreciar, en los primeros días del gobierno de Martinelli, la conducta de gestión no dista mucho de los que lo han antecedido: denuncias de corrupción, fraudes, nepotismo, sin que hasta la fecha se toque a los monos gordos. Muchas promesas sociales, sin que los pobres vean resultados concretos a sus demandas sociales. Mucho derroche como prioridad del gasto público (viajes, aviones, publicidad, etcétera).

Frente a este panorama, es necesario que los sectores populares impongamos con nuestras acciones y exigencias la ética: de la honestidad y solidaridad, de la decencia y el trabajo, para enfrentar aquellos corruptores y corruptos que insisten en atracar el Estado para incrementar sus arcas personales. Para ello, es imperativo seguir redoblando los esfuerzos organizativos y de lucha del pueblo.

*Secretario general del Suntracs.rologe54@yahoo.com