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04 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Los pandilleros están en manos de Satanás

No hay duda de que si a alguien le están sirviendo los pandilleros es al mismísimo Satanás, el cual a través de ellos está realizando su...

No hay duda de que si a alguien le están sirviendo los pandilleros es al mismísimo Satanás, el cual a través de ellos está realizando sus tres macabras obras: matar, hurtar y destruir. Esos jóvenes pertenecen a 244 pandillas, de las cuales 98 son de la Capital, 42 de San Miguelito, 20 de Chiriquí, 43 de Colón y Veraguas y otros lugares, sin contar a las 28 bandas, que son otra cosa y operan de manera diferente.

Estos niños, adolescentes jóvenes y hombres, más que cualquier apoyo educativo, psicológico, económico y laboral necesitan buscar a Dios y que los pastores los atiendan a través de la Palabra, que es lo único con lo cual podrán limpiar sus malos caminos, porque dolorosamente el Bien y la Misericordia no los siguen a ellos todos los días de su vida, como está establecido en el Salmo 23, versículo 8.

Si realizamos un estudio científico y uno bíblico los resultados de ambos indicarán que no solo por resentimiento social, falta de educación y problemas económicos es que estos integrantes de las pandillas operan de esta manera, sino que fuerzas malignas del Más Allá operan en ellos y los llevan a cometer tales actos atroces y a vivir infelizmente, porque por la vida que llevan tienen que andar cuidándose de la Policía, de sus enemigos y aún de sus propios amigos, porque les falta la paz que solo Dios les puede otorgar para vivir felices.

El problema de las pandillas solo se puede contrarrestar con un trabajo integral y primordialmente con la Palabra de Dios predicada y enseñada por verdaderos y ungidos hombres y mujeres de Dios. De lo contrario, este flagelo crecerá y empeorará. A lo que va de estos veintitantos años de democracia pareciera que las pandillas vinieron para quedarse, pero depende de una verdadera unión de las Iglesias y el Gobierno para que estas no triunfen y sigan aumentándose; desde ya hay que empezar a disminuirlas sin escatimar horas, días, esfuerzos y recursos.

*Especialista en prevención y resocialización.magnewsenterprise@hotmail.com