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19 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

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Recuerdo a la madre

¡Madre! Madres insustituibles. Hoy, con cariño le hablamos, le conversamos sobre cosas que han sucedido, experiencias que no olvidamos. ...

¡Madre! Madres insustituibles. Hoy, con cariño le hablamos, le conversamos sobre cosas que han sucedido, experiencias que no olvidamos. Y la recordamos hoy más que nunca, no por hipocresías, sino porque, pese al tiempo y la distancia, no podemos quitarla de nuestros pensamientos.

Bendita sea, madre, por siempre, por el valor que tuviste de traernos a este mundo tan complejo, para vernos y comprender la razón de ser de la vida que Dios nos ha regalado. Bendita seas, madre, por tus desvelos y pesares a los cuales te sometiste por ver crecer al hijo que tú más amas y llevaste por largos nueve meses en tus entrañas. Pero lo grande de tu amor es que para ti todos los hijos son iguales. Todos son hijos buenos y amables.

Y si un hijo se descarrila, ella lo recoge en su seno, en su hogar, lo espera desvelada rompiendo el silencio de la noche, le ofrece abrigo y comida y tal vez unos reales si sus condiciones se lo permiten. Le aconseja, le pide con dulzura que vuelva al regazo materno, le suplica con lágrimas en los ojos, para que camine al lado de su padre, de sus hermanos o de sus tíos. Porque para la buena madre no hay hijos torcidos, malos o equivocados.

Ella trata de elevar su espíritu para que comprenda los valores de la vida y del corto tiempo que dispone para hacer las cosas bien. El hijo equivocado tal vez no entienda el dolor que, silenciosamente consume a sur ser más querido, pero en el fondo ha de reflexionar sobre el amor de la madre, de esa mujer que es insustituible.

Por eso y por todas las cosas buenas y hermosas que adornaron a mi Madre, y a todas las madrecitas, ¡benditas sean siempre por los favores que han proporcionado al hijo, con calor y dulzura! A mi madre y a todas las madres que entregaron su alma al Creador, que lucharon, trabajaron y se esforzaron por brindarnos toda la felicidad a cambio de nada, ¡Bendita sea, Madre querida! Elevamos una oración, un Ave María o un Padrenuestro, para que sigas reinando en el cielo al lado de nuestro Padre Celestial.

*Ex legislador de la República.chente-3406@hotmail.com